Amor de cuchara.

El nuestro es un amor de cuchara. Y cuchillo y tenedor.

Y servilleta atada al cuello que protege el corazón.

Vengo sin invitación y me pido un romance a la carta. Chocamos dos copas transparentes y mudas por nosotros y nos salpicamos, un brindis húmedo que se desliza por mis piernas.

Juntamos nuestros labios en besos blandos y jugosos, y es una inevitable entrada a seguir con el resto.

Cada parte nos sabe distinta, una mezcla de texturas y sensaciones que devoramos con mordiscos. A veces suaves y a ratos más firmes, y en algunos bocados erizas toda mi piel.

Y en este menú todos los platos me parecen un postre seguido de otro.

Las sábanas son un mantel que acaba esparcido de migas y manchas coloradas de vino, o de carmín, o seguramente de un poco de cada cosa.

Y me pasarás la cuenta, pero este placer sólo se paga con placer.

Así que la próxima invitas tú.

One Response

  1. Precioso relato Magda.

    “Y en este menú todos los platos me parecen un postre seguido de otro.”.

    Magistral.

    Dani - February 1st, 2012 at 10:36 pm

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