January 8th, 2012 - One Response

Se acaba el tiempo, nos decimos adiós.

Me das un beso. Uno solo, que me sabe a la vez a todo y a poco.

Y el resto de ellos los soñaré.

El reloj de arena.

December 13th, 2011 - No Responses

No tengo sueño y no estás.

En unas horas me vencerá el cansancio y dormiré. Tú sin embargo no vendrás.

Sólo puedo pensar. Me muevo poco para evitar el desierto que vas dejando a mi lado en la cama.

No duermo y no te tengo.

Tu vacío es cada vez más grande y más frío. Un hueco oscuro y silencioso que taladra mis horas en blanco al ritmo de un reloj.

Pienso a la vez en todo y en nada. En ti y en tu ausencia. Lleno y vacío.

Son horas pequeñas: la 1, las 2, las 3 de la mañana. Y cada vez estás menos y el tiempo se ahoga más.

A ratos creo que sueño que te tengo. Y entonces la distancia de mi cama a ti se hace todavía más grande.

A ratos creo que lloro. Y con el cansancio emocional llega un letargo sosegado que romperá en la mañana.

Entonces, durante el día, te buscaré de nuevo en nuestros rincones. Y cuando te encuentre, le daré la vuelta a este reloj de arena.

Lo llenarás todo, y durante la noche, mientras no duermo, volverás a vaciarte poco a poco en mi cama. Hasta que no caiga más arena. Y sólo entonces, podré dormir.

Ahora también en Facebook.

December 10th, 2011 - No Responses

Noches de vainilla

December 9th, 2011 - No Responses

 

Mañanas con resaca de noches de vainilla.

Restos de ti impregnados en mí.
Recuerdos con olor de cada minuto contigo.

Fragancias que en mi cabeza tienen
para siempre ya, forma y movimiento.

Los mordiscos furtivos en la oscuridad
se delatan ahora en mi piel.
Dulces señales para acusarte de regalar horas a mis noches.

El amanecer nos atrapa
en un meloso y largo buenos días.

Y tu media sonrisa más mi media sonrisa
son una gran sonrisa de vainilla.

Dorsales para la alegría

November 19th, 2011 - One Response

Mi particular crónica de la Behobia – San Sebastián, 13 de noviembre de 2011.

Hoy me he puesto un dorsal para la alegría. Un trozo de papel enganchado a mi pecho. Pone un número y pone mi nombre.

El número no significa nada, como todas las cifras que me rodean hoy: minutos por kilómetro, ritmos, posiciones y parciales. Dígitos sin más sentido que el que uno le quiera dar.

El nombre hoy lo significa todo. Cada vez que lo oigo es un “Tú puedes”. Quiere decir “Lucha”. Me dice “Ánimo”. Me grita “Creemos en ti”. Mensajes de voces anónimas que se levantan misteriosamente inconfundibles desde el bullicio que no cesa, para llegar exactamente hasta mí.

Durante 20 kilómetros me golpea un sol severo en la cabeza y toda la energía que me mandan miles de personas por si acaso a mí se me acaba la mía. Sufro, pero no puedo parar, hoy no. No puedo defraudarlos.

Hoy un trozo de papel significa correr con la piel de gallina. Y temblor en las piernas. No me fallan las fuerzas, es que mi cuerpo y mi cabeza quieren llevar ritmos distintos.

Ay, mi cabeza. Esa también corre, pero es otra carrera. Tiembla minuto a minuto, martilleada por momentos pasados, y alimentando momentos futuros, sintiendo que en cada paso se fulminan sentimientos y se cambian por unos nuevos. Sonrío aunque tengo ganas de llorar.

Avanzo metros, caras borrosas y aplausos. Al fondo veo la meta. El griterío es ya ensordecedor. Me da una pena terrible terminar, quisiera alargar este momento. Bajo el ritmo el último kilómetro, asimilando con cada órgano de mi cuerpo el momento irrepetible que estoy viviendo. Tiemblo, río, lloro. ¿La felicidad se parece a esto?

Cruzo la meta y la alegría se me desborda por los poros igual que el sudor. Miro en mi reloj una de esas cifras que, en realidad, no quieren decir nada.

En mi cabeza espero que de repente el ruido pare, después de la catarsis, pero no lo hace. Se alarga flotando unas cuantas horas por encima de mí y me acompaña hasta casa junto con una medalla que me recuerda que lo conseguí.

Y con un trozo de papel. Uno de esos dorsales para la alegría.

 

Después.

September 22nd, 2011 - 2 Responses

Tus besos saben muy distintos en la mejilla
y tu voz me suena rara por teléfono.

No hay manchas en las colchas, ni carmín en tus camisas
y no se duerme mejor en tu lado del colchón.

No consigo doblar bien las sábanas ni deshacer como antes la cama
y sólo sintonizo canales de deporte en el televisor.

Las botellas de vino me duran el doble
y los kleenex la mitad.

La mermelada de naranja se ha vuelto amarga.
O quizá esto era antes así ya.

La colada.

September 15th, 2011 - 4 Responses

Hoy puse una lavadora con tus recuerdos.

Estaban sucios y descuidados, llenos de mentiras como manchas de colores oscuros. Abandonados en algún lugar, y ennegrecidos por el paso del tiempo.

Los puse en programa “Delicado” y jabón neutro y esperé, sin poder evitar mirar de reojo algún que otro ciclo tras el plástico transparente que se convierte en una gran mirilla.

Hay ruido. En la lavadora, y en mi cabeza. Vueltas que se me hacen eternas. Sonido de agua corriendo, y a ratos un sollozo. Más vueltas. Más agua y a ratos una lágrima. Aclarado. Centrifugado.

Termina. Se hace el silencio.

Abro la tapa, decidida. Saco uno a uno los recuerdos. Me sorprende el olor a limpio, higiénicamente puro. Insólitamente renovado. Es una curiosa colada.

Los tiendo al sol en cuerdas tensadas, uno al lado del otro, sujetados por pinzas de colores alegres. Forman una bonita banderola que ondea con el viento. Me fijo, y sonrío.

Es viento a favor.

Arañazos.

August 31st, 2011 - No Responses

Borrando estigmas, limando arañazos, con tus dardos dibujo en mi piel estrías que tachan tu nombre. Brota sangre envenenada.

Y los dardos los convierto en flechas que disparan a nuevos corazones. Nombres todavía anónimos que harán olvidar los precursores.

Espacio para emociones frescas. Incipientes sensaciones. Sangre limpia.

Cada vez las cicatrices están más juntas pero cuando no quede espacio rasparemos y escribiremos en ellas.

Otras historias, otras razones.

Otras heridas y otros nombres.

Tengo que decirte algo.

August 2nd, 2011 - 2 Responses

La noche más larga del mundo.

July 31st, 2011 - One Response

El universo no entiende de romances, y las noches duran lo que marcan las estaciones. Pero la noche de ayer aún no ha terminado. Sigue en mi cabeza.

Y durará todavía algún tiempo, viviendo un poco cada día en mis sueños. Con todos sus momentos intactos. Se revivirá una y otra vez, origen o final de fantasías, principio o desenlace  de historias que son un poco mentira y un poco verdad.

Una noche que se funde con el resto de mías días, y los contamina irremediablemente.

Y durará toda mi vida.

Sumando recuerdos.

July 25th, 2011 - One Response

Nos quedaron por vivir muchas cosas, todos esos momentos que imagino cada día, y ya no sé en qué lugar ponerlos. Casi no me queda sitio para nada más. Todo el espacio lo ocupan tus recuerdos y ninguno lo puedo borrar.

Mi cabeza está llena de memorias de historias, desordenadas y enredadas unas con otras, tantas veces han sonado en mi cabeza y se han mezclado con mis deseos que algunas ya no puedo diferenciar si son ficción o son realidad.

Casi no queda ya lugar en mí para imaginar día a día cómo sería este escenario contigo, y fantasear con cómo sería mi vida con tu forma de inspirarme y tus maneras de quererme. Continúo mi historia sumando tus recuerdos.

Sin tu presencia y tus palabras, los uso para fabricar todo eso que nos quedó pendiente. Recuerdos que me cogen de la mano cuando voy lenta, me frenan cuando voy demasiado rápida y me abrazan para decirme “estoy aquí”. Y ya hace 8 años.

Te fuiste, y aunque quedan menos lágrimas, todavía, de vez en cuando, me resbalo en los charcos que dejaron por ti.


S.T., 70′s.

Barcelona rota.

June 19th, 2011 - No Responses

Hoy se rompe Barcelona.

La ciudad que espió nuestro primer beso,
y tantos otros que le siguieron.

Rotas las baldosas que guiaron nuestros paseos.
Son añicos las farolas que nos alumbraron confidencias en la noche.
Y desafina la música que acompañó nuestros abrazos.

Hoy se resquebrajan recuerdos de horas y días felices y momentos indescriptibles, pedazos que abren grietas en tu alma y en la mía.

Hoy se ha roto Barcelona. Y el cielo  ha llorado sus astillas.

La colina.

June 4th, 2011 - No Responses

Me encontraste temblando debajo de una colina de sentimientos. Respirando, manteniendo las constantes vitales, pero escondida y muy quieta.

Te sentaste ahí fuera, en mi ladera, suavemente. Demasiado sigiloso para permitirme ser imprudente, pero a la vez demasiado unido como para no resultar excitante.

Tu presencia tranquila y profunda me hizo asomar al mundo, que en realidad, era el mismo mundo que me había hecho apartarme. Ya no hay temblores.

Como hojas húmedas de otoño, apartaste con tus dedos un mechón de mi cara. – Es para verte mejor, me dijiste. Y con ese movimiento y sin saberlo, apartaste miedos y desalientos. Y entonces, sí, nos vimos mejor. Se reactivó el bombeo y se desentumecieron sensaciones.

Y nos quedamos allí, mucho rato, quietos, a lo alto del montículo mágico, un monte de Venus particular que nos acoge y alimenta.

Y si ahora tiemblo es de placer.

El orden incorrecto.

April 25th, 2011 - 3 Responses

Las cien casualidades despertaron mil curiosidades. Y otros instintos.

Seguimos el orden incorrecto. Primero me besaste y luego me conquistaste.

El vino viajó de tu copa a mi boca y de ahí a envolver nuestros cuerpos. Pero el desorden de los factores no alteró el producto.

Y en cada pieza de ropa que viaja al suelo, y en cada frase que sale de nosotros, descubrimos algo nuevo, algo bueno.

Nuestras prendas y nuestros cuerpos pasan la noche desordenados. Unas en silencio, los otros susurrando a gritos.

El orden es incorrecto pero el resultado es perfecto.

Me debes un baile

January 27th, 2011 - 2 Responses

Me invitas a adentrarme en tu salón, entre risas. Te sigo hasta el sofá, y nos hundimos, tan juntos que se me escapa un tímido calor en las mejillas.

Sentados lado a lado, hablamos con posturas ablandadas por una copa de vino o dos. A mí me parece que cada vez estás más cerca, pero no digo nada. Con cualquier excusa miro el reloj. – Tengo que irme. Pero no me voy.

Descubro en tus gestos que estás descubriendo los míos. Miras el reloj en mi muñeca y sonríes. – Tienes que irte. Pero no me voy.

Con tu mano sujetando mi muñeca, tus caricias empiezan en mi brazo. Siguiendo una melodía, me mimas con aire distraído como si rasgaras cuerdas en un arpa. Tus palabras dicen una cosa, tus movimientos dicen otra. ¿A quién tengo que creer?

Me agito en el sofá, me quiero mover al ritmo de esta música, y mi pulso ya sigue la cadencia de tus roces. Ahora el calor es evidente. – Tengo que irme. Pero no me voy.

Espero, cobarde o prudente, que ejecutes el siguiente compás.

Paso un rato secuestrada en tu sinfonía silenciosa, y tú defiendes tu inocencia. Amenazo una última vez y finalmente me despego de tus dedos. 

Me voy.

Pero que sepas que me debes un baile.

Cuento de Navidad.

December 25th, 2010 - No Responses

Esta es la historia de un cuento de Navidad.

Un cuento de un día en que las penas florecieron alegrías, y las lágrimas regaron sus brotes. Se acallaron las tristezas y de cada llanto salió una carcajada.

Los lamentos fueron canciones, y los silencios un Te quiero.

Un cuento de amarguras hechas caricias.

Y delicioso sabor a ti.

Tiempo al tiempo.

December 5th, 2010 - One Response

Hoy le pido tiempo al tiempo. Pero no un tiempo cualquiera.

Quiero un tiempo grande, en el que quepamos tú y yo.

Un tiempo amable que acoja nuestra historia.

Quiero un tiempo hecho de mis sueños.

Un tiempo que dé cobijo a mis anhelos,
que alimente mis deseos,
y que sacie esta hambre de ti.

Rojo sobre rojo

September 23rd, 2010 - One Response

Rojo sobre rojo son mis labios sellando los tuyos.

Rojo sobre rojo es el vino de tu copa en mi boca.

Rojo sobre rojo son nuestros cuerpos encendidos.

Rojo sobre rojo es la señal de prohibido.

Rojo sobre rojo son tus latidos en mi espalda.

Rojo sobre rojo es tu lengua en mis secretos.

Rojo sobre rojo son mis uñas en tu piel.

Rojo sobre rojo es ira y es pasión.

Mil formas.

September 19th, 2010 - 3 Responses

Una mirada o una caricia
Una sonrisa, una palabra o un silencio
Una frase que sólo yo entiendo

Mil formas que adoptan los “te quiero”
Distintos en cada persona
Distintos en cada momento

Gracias por habérmelas dado
Algunas veces sin saberlo
Otras sin poder disimularlo

Y ahora te perdono si lo hiciste sin quererlo

Los besos perdidos.

September 12th, 2010 - 6 Responses

El otro día, en el trasbordo de la línea 1 a la línea 5 en Sagrera, vi como a un chico, mientras subía las escaleras mecánicas, se le cayeron todos los besos que llevaba.

Ni él ni la gente alrededor parecieron darse cuenta. Yo en cambio me sentí muy inquieta por él. Me volaron algunos encima como mariposas, y me apresuré a recoger los que pude y los repartí por mis bolsillos, disimulando.

Lo alcancé en el andén mientras esperaba el siguiente metro, y me situé cerca. Él seguía ajeno a lo que le había ocurrido, tranquilo. Lo miré y su mirada me pareció algo triste, pero no supe ver si esa era su expresión habitual. A mí me parecía que tenía que estar sintiendo algo terrible por haber perdido toda aquella carga.

Cuando subimos al tren, él se quedó de pié y yo me puse a su lado sin decir ni hacer nada, estaba nerviosa y me notaba el ritmo alterado. Sentía los besos resguardados en mis pantalones y la excitación se hacía mayor mientras pasaban las estaciones. Tenía que hacer algo porque en un momento u otro llegaría su parada o la mía y no quería quedarme toda esa responsabilidad en mis bolsillos.

Aproveché un momento de entrada y salida de pasajeros en que nuestros cuerpos quedaron más cerca, aguanté la respiración, cogí los puñados de besos y con cuidado los puse en su bandolera. Respiré.

Le volví a mirar, pero su semblante seguía siendo serio y melancólico. Había esperado una reacción, una transición a un estado emocional mejor reflejado en su cara. Pero no fue así.

Apenas me dio tiempo a seguir mirándole cuando llegó su parada y se bajó. Lo observé caminar a lo largo del andén, con paso sereno e ignorando todo lo que había pasado. Entonces me di cuenta: los besos volvían a escaparse de su bolsa.

Y en aquel momento entendí. Aquellos no eran besos perdidos, aquellos eran besos rechazados que fatídicamente buscaban un lugar al que ir.

Inesperada tristeza.

September 12th, 2010 - One Response
La vio alejarse, llevándose todo lo que había traído, con los ojos inundados de lágrimas y el alma de pena, sabiendo que era la última oportunidad, quiso llamarla pero lo hizo sólo en silencio.

El camino lo marcaban luces de neón que se desvanecían a su paso, sin más rastro que el que deja la implacable verdad del fracaso.

Ella se iba haciendo más pequeña, más lejana, y cuando no fue ya más que una sombra imprecisa, en su cabeza cesó un rumor, como el murmullo de un motor al fondo que de repente se parara y provocara el silencio.

Aunque hacía tiempo que había empezado a irse, no fue hasta ese momento que empezó a caminar, remolcando un equipaje que pesaba más de lo que había imaginado. Por un momento le pareció oír la voz de él que la llamaba, pero eso pasó sólo en su cabeza.

El camino era borroso, pero aun así ineludible. Sabía dónde tenía que ir aunque no cuánto iba a tardar en llegar.

A cada paso los pies se arrastraban como en un lamento, hasta que en un momento se volvieron ligeros y empezó a correr.

Entonces le invadió una inesperada tristeza.

Milagros.

September 10th, 2010 - No Responses

Hay en mi barrio una señora llamada Milagros. La he visto esta tarde.

Pese a su nombre no le atribuyo capacidad de obrar milagros ni otros poderes especiales.

La guardo en mi memoria porque, aunque no recuerdo exactamente cuándo, hace muchos años, la encontré hablando como otras veces con mi vecina y más señoras en la entrada a nuestro edificio.

Y aquella, como otras veces, me detuve un momento a saludar. Al verme, alguna de ellas preguntó – ¿Y no tienes novio? Cosas que preguntan las señoras. Yo negué con la cabeza y con el rubor de mi cara, sonriendo condescendiente aunque seguramente a aquella edad ni siquiera sabía lo que significaba esa palabra.

Milagros me observó pícara y concluyó – Pero se le nota en la mirada que está enamorada.

Yo debía tener apenas 18 años y, como muchas chicas de mi edad, era más que probable que estuviera enamorada, de cualquiera. A esa edad te enamoras todos los días. Su predicción no era difícil, pero sentí que aquella mujer me estaba leyendo las entrañas.

No recuerdo nada más especial a partir de ese momento. Sólo sé que cada vez que me cruzo a Milagros por la calle, me asalta una inquietud.

No sé siquiera si ella se acordará de mí, y desde luego no del episodio. Pero por si acaso bajo la mirada al suelo, evitando que me vuelva a lanzar un veredicto que, quizá, no quiero escuchar.

La velada.

September 5th, 2010 - No Responses

Empieza la velada, nos sentamos cara a cara. No importan los motivos que nos han llevado hasta aquí.

El espacio es pequeño, y algo ruidoso. Las mesas colindantes están ocupadas por habitantes de  una escena y un momento que quizá luego olvidaremos.

Nos envuelven conversaciones desiguales: algunas románticas encapsuladas en pocos centímetros, otras apasionadas que se comparten generosas, otras disgustadas que evitan las miradas directas. Y entre todas la nuestra que disputa otra batalla.

También se escuchan pensamientos encerrados, como los míos, intentando adivinar detrás de tus gestos y tus palabras, y generan más ruido en mi cabeza que el que se oye alrededor de la mesa.

El momento se va alargando implacable, desparramado en copas y frases y algunas caricias silenciosas que no sabemos interpretar. Nos servimos otra copa de vino. El episodio va variando de tonalidad, sensual, como si cambiaran las estaciones en torno a nosotros, se relevan las personas, mudan las conversaciones, se suceden las historias alrededor. Y la nuestra, ausente, lleva su propio ritmo marcado por latidos, y ahora estamos tan cerca que no sé si son los tuyos o son los míos. Fantaseo con que siguen el mismo compás.

No importa qué nos ha llevado hasta este momento ni dónde vayamos después ni si es principio o es final.

Lo que importa es que estamos aquí.

En cuarentena de amor.

August 30th, 2010 - One Response

Cansada de usar cápsulas duras para corazones blandos, hoy me pongo en cuarentena.

Aflojo las vendas en los ojos y en el alma, y se liberan con ellas mariposas atrapadas. Se hará el silencio y mis latidos se irán espaciando en el tiempo.

Hoy cambio la esclavitud de un sentimiento por el consuelo de un recuerdo.  Hojas verdes por hojas secas que pisotearé en el camino de vuelta.

Hoy renuncio a que me quiten el sueño.

Pero también sé que hoy renuncio a soñar.

Mirando el techo.

August 25th, 2010 - One Response

Hay días en que felicidad es tumbarse en una cama y decir lo primero que te pasa por la cabeza. Mirar al techo, escuchar silencios y restar importancias. En la penumbra acortamos las distancias.

Tácitamente confiamos secretos y disimulamos heridas. Dibujo corazones mudos en tu espalda que son preguntas y son represalias.

En un momento encajan nuestros cuerpos, proyectamos nuevas formas, y reinventamos momentos que ya hemos vivido.

Y en mi mente se resuelven los silencios, uno a uno.

Una extraña sensación.

August 13th, 2010 - 2 Responses

Ayer me di cuenta de que me faltaba algo. Llevaba ya unos días con una sensación extraña, un vacío raro dentro. Entonces me palpé en el pecho y lo noté. O mejor dicho, no lo noté: me faltaba el corazón.

Otra vez.

Me puse a pensar en los últimos días, en lo que había hecho y qué había sentido, pero no tenía muy claro si esta vez se lo había dado a alguien o si me lo habían robado. Así que seguramente lo había perdido, por haberlo sacado en algún momento y en algún lugar inoportuno. Los corazones son muy sensibles a estas cosas.

El corazón necesita que lo tengan en cuenta y lo cuiden. Si te olvidas de él, se vuelve débil y cada vez más pequeño, más diminuto. Tanto que se te puede escurrir en cualquier rincón. Si lo expones a menudo y revelas su interior, corres el riesgo de dejártelo en cualquier esquina, sin hablar de que en un momento de distracción alguien te lo robe, y ni comentar que se lo des a alguien voluntariamente. Después no es fácil recuperarlo.

Hay varias formas de encontrar un corazón perdido: dosis de cariño, inyecciones de amor, lecciones de poesía, noches en vela, ríos de lágrimas, borbotones de risas y tiempo. Mucho tiempo. Y una combinación de todo ello.

Al final, lo encontré sollozando en una maceta con un geranio. Estaba plantado.

Lo recogí y me lo volví a poner con cuidado. Cómo no sé todavía qué hacer para no volverlo a perder, probaré a engancharlo con unas tiritas para que, al menos, cicatricen un poco las heridas.

Y por si acaso, lo regaré todos los días.

El atropello.

August 12th, 2010 - No Responses

Una chica entra en la comisaría, apresurada.

- Buenos días, dice sin mirar a nadie en concreto.

Un policía, veterano, levanta la mirada de sus papeles y responde el saludo. Ella se queda callada.

- ¿Y en qué puedo ayudarla?, añade él.

- Quiero poner una denuncia.

- Sí, dígame, de qué se trata.

- He sufrido un atropello.

- ¿Cómo dice? Oh, por favor, venga por aquí, siéntese, ¿se encuentra bien?

La chica no aparenta daños, pero el policía sabe que a veces pueden no ser apreciables a simple vista. Toma rápidamente un bloc para anotar lo que ella le cuente.

- Gracias. Pues… no mucho la verdad. Ya sabe. Su aire es afectado y toma asiento donde le indica el policía. Está a punto de echarse a llorar.

- Tranquilícese. ¿Quiere un vaso de agua? Sin esperar respuesta le sirve agua de la máquina dispensadora en un vaso de papel. ¿Cuándo ha sido?

- Gracias. Ayer por la noche.

- ¡Vaya! Y ¿cómo ha tardado tanto en venir, mujer?

- Bueno, usted ya sabe cómo son estas cosas. Pasan unas horas hasta que reaccionas y te das cuenta. Ella habla resignada, dolida.

- ¿Darse cuenta? Pero… ¿No ha sufrido daños? El policía deja de escribir en su bloc. La mira extrañado.

- Uy, sí, muchísimos, hágase a la idea, después de tanto tiempo, así, de sopetón. ¡Estábamos tan bien! A ratos su discurso es más indignado.

- ¿Dice que estaban bien antes del atropello?

- Sí, perfectamente. Todo el mundo lo decía. Escriba eso.

- Disculpe señora, pero no entiendo nada.

- Eso mismo dije yo, ¡eso mismo!. Todavía estoy intentando digerirlo, he pasado una noche fatal. Por eso he tardado en venir, ya sabe.

- No, ¡no sé! Entendí que quería denunciar un atropello.

- Sí, eso es. Después de tanto tiempo, ayer me dijo que no me quería. ¡Que no me quería! Esto es un atropello emocional, ¿no? ¿Necesita los datos del delincuente? Los tengo aquí, anotados…

El catalitzador.

August 10th, 2010 - No Responses

A vegades és una minúscula espurna, tímida, quasi indetectable. Altres es presenta com una explosió agegantada, insolent, que desfoga.

Sempre és l’arrel del canvi, la fi de l’abans, l’inici del després. L’acceleració del procés.

Es desencadenen les conseqüències, una després de l’altra, les unes despertant a les altres, a vegades esperades, sovint temudes, sempre imparables.

El temps transcorre a un altre ritme, els instants es precipiten, els moments es condensen.

I de sobte saps que tot passa, que tot comença i tot acaba. L’espurna ja no hi és.

I el primer vent s’emportarà les cendres.

Cuerdas.

August 4th, 2010 - 3 Responses

Nosotros.

July 24th, 2010 - 2 Responses

Y llega ese momento en que ya no existe la palabra nuestro,
y lo que hicimos uno, vuelve a ser dos.

Lo que unimos con amor, lo separamos ahora con tristeza
y con palabras torpes que no ocultan el dolor.

Se desgarran los recuerdos en mitades esparcidas,
y la realidad se convierte ahora en dos verdades, la tuya y la mía.

Sólo quedan entre nosotros piedras de un camino torcido
que todavía nos conducen el uno al otro.

Pero yo ya soy otra, y tú ya no eres tú,
y ya no somos nosotros.

Pequeña.

July 24th, 2010 - No Responses

sadgirl

En mi cabeza ella es perfecta. Tiene mirada de purpurina y risa de cascabeles. No hay lugar para defectos ni carencias, sólo harmonía en sus gestos, y música celestial cuando habla.

Sus frases son dogmas de fe y sus actos heroicidades.

En mi cabeza, yo me hago pequeña, y ella crece hasta lo insoportable.

Muebles viejos.

July 22nd, 2010 - No Responses

Es miércoles por la noche. Hoy es el día de los muebles viejos.

Bajas una a una las piezas que decoraban este antiguo hogar. En la entrada de la casa se va amontonando un archivo de momentos, tristes, salados, dulces. Ahora  todos borrosos.

Alguien se los llevará, a otro lugar, a empaparse de otras almas, a llenar otros momentos y otras vidas, y a restaurar su sentido.

Miras el escenario y te das cuentas que has reído y has llorado, y que has sentido mucho más de lo que crees.

Tú también. Haz recuento.

Las palabras se las llevó el viento.

July 1st, 2010 - 2 Responses

Las palabras se las llevó el viento.

510158303_9c47063251_o

Pero se dejó los abrazos y los largos besos.

Se olvidó aquí los buenos momentos, las horas de noches deliciosamente en vela, los silencios sin prisas y aquella poesía.

Se quedaron las miradas, los brindis por todo y por nada.

Se dejó lo mejor, cada una de las cosas que nos hicieron cómplices y todos los instantes del trayecto de anónimos a enlazados.

Las palabras se evaporaron.

Pero todavía se escucha tu presencia.

El hombre con la cara llena de historias.

June 27th, 2010 - No Responses

A veces es por un comentario, otras por observar un gesto, pero lo que me reveló las miles de historias que aquel hombre tenía que contar fue mirar su cara.

Un rostro que es reflejo de un alma llena de memoria, crónica de una vida repleta, que despierta prudente admiración, y desatado recelo.

Surcos que surcan y cuentan cuentos. Marcas que, una a una, desvelan un marchito pasado que parece pesar en el presente, y, quizá ensombrecen el futuro.

Lo veo fumar, solitario, en un rincón del bar. Parece tranquilo acompañado de su copa. Le miro cada vez con menos cautela. Piel envejecida. Frente ancha y despejada que enmarca una mirada inteligente aunque cansada y diría satisfecha. Pómulos acanalados, y labios estrechos decorados con un bigote canoso.

De vez en cuando frunce el ceño, y entonces quiero imaginar que una de esas historias está aflorando hasta su piel para mí, y para quien quiera escucharla.

La condena.

June 27th, 2010 - No Responses

Se ejecutará la condena.

Y le lloverán palabras envenenadas como dardos persiguen una diana.

Y reproches, y censuras, y rentintín.

Y quejas poco piadosas por lo que hizo, por lo que hace y por lo que deja de hacer.

Hasta yo le odiaré en silencio, en el camino que va de la tristeza a la compasión.

Pero su único delito fue creerse sus propios sueños.

Odi de dia, amor de nit.

June 24th, 2010 - 3 Responses

La llum del dia amortigua les debilitats. La foscor de la nit les deixa sortir igual com es destapen al cel les estrelles, revelant contradiccions ocasionals. Pensaments viscerals i sentiments racionals.

Mentre llueixi el sol, ho negaré tot fredament.

Però quan surti la lluna, obrirem aquella ampolla. Dos glaçons de gel i a poc a poc se m’escalfa el cos quan el got es va omplint. Em deixo emportar.

Jack Daniels. Odi de dia, amor de nit.

whisky

La resaca emocional.

June 14th, 2010 - 3 Responses

peluche1

Qué duro es sufrir de resaca emocional.

Esos momentos de demanda de sentimientos, de explosión de pasiones, y de crueles conmociones a los que sigue el agotamiento, y severos dolores de cabeza, de ojos, y de alma. Una montaña rusa de sensaciones.

Se cura, dicen, con el tiempo. Yo le añado una aspirina y opcionalmente un Jack Daniels con hielo.

30 de febrero.

June 10th, 2010 - 3 Responses

Hoy me desperté, y era 30 de febrero.

Darme cuenta me ha supuesto una breve sacudida, porque en realidad no había realidad.

Un día sin memoria, sin episodios previos. Sin fechas anteriores, no contaminado, sin parches ni remiendos, ni huellas. Nuevo y por estrenar. Me ha dado un poco de miedo.

Con nada hecho y con todo por inventar. Dispuesto a absorber recuerdos, malos y buenos, y golpes y sonrisas. Todo por empezar.

Aparentemente, un abismo en el que estoy al borde. Innegablemente, una oportunidad.

Superado el sobresalto inicial, segundo a segundo me veo más ilusionada, más seducida.

Y en uno de esos instantes, me he impulsado, y me he puesto a crear, sin expectativas, el primer 30 de febrero.

Girona.

April 12th, 2010 - No Responses

Con Girona me ha pasado como con otras ciudades que he descubierto sola, en viajes de trabajo. Se convierte la propia ciudad en mi acompañante.

Girona

Se generan vínculos con sus calles, con sus gentes, los caminos empiezan delante de mí y la ciudad marca mi rumbo.

Los viajes en solitario son tristes: la soledad de la habitación de hotel, las comidas sin compañía, momentos para pensar, todo se dramatiza un poco más, lo malo se engrandece, lo bueno se obvia.

El mimetismo de la ciudad conmigo y el mío con ella ayudan a neutralizar esas sensaciones.

La balanza.

April 3rd, 2010 - No Responses

En un lado besos, dos copas de vino y calor.

En el otro la falta de ti, el móvil que no suena,
las palabras que no se dicen.

En un extremo las manos entrelazadas,
suena Love of Lesbian,
la ropa en el suelo,
la cama revuelta.

En el otro silencios que ahogan,
un hasta luego que sabe a adiós,
adioses que son hasta luego,
recuerdos de ella.

Yo enfundada en tu jersey, tú enredado entre mis piernas.

Las sábanas frías, la cama vacía.

Desequilibrio.

Belleza, inteligencia, amor.

March 22nd, 2010 - No Responses

Qué bueno que para apreciar la belleza no haga falta poseerla uno mismo.

Qué lástima que no pase lo mismo con la inteligencia.

Qué caprichoso que a veces pase con el amor.

Miedos.

March 20th, 2010 - One Response

Los miedos se trasladan, en el espacio y en el tiempo. Y en las personas.

Lo que sufres en una relación, lo abocas en la siguiente, y en cada una pagas las deudas de las que vinieron antes que tú.

Y así alternativa pero incansablemente.

Hasta que coincides, en el espacio y en el tiempo, con quien quedó libre de cargas, en un momento en que tú también hiciste borrón y cuenta nueva, y entonces, sólo entonces, nos permitimos ser felices, tú y yo.

De repente.

January 26th, 2010 - One Response

De repente le miro y me parece una persona extraña, ajena.

Veo su cara, esa que tantas veces me hizo suspirar, y se me aparece ahora borrosa. Los recuerdos se han esfumado y se limitan a lo que estoy viendo en este momento.

Me habla, y es como si estuviera al fondo de la sala, aunque está delante de mí, compartiendo la tarde y un café. No sé cuanto rato llevamos así.

Oigo pero no logro escuchar. Está lejos, muy lejos.

Aunque quien se ha ido, he sido yo.

Los restos de la última noche.

November 10th, 2009 - 2 Responses

Abrió la bolsa. Husmeó la camiseta de tela fina, muy arrugada. Hundió en ella la cara, impregnándose de la amalgama de olores.

En esa ropa se empezaron a mezclar irremediablemente los fluidos de la última noche juntos, con las lágrimas que provoca el enésimo definitivo adiós y los restos del maquillaje, contaminándolo todo.

Igual que se fundían en la tela la ilusión y la esperanza, falsas, con el rechazo y el dolor, más verdaderos y amargos que nunca, pero insólitamente purificándolo todo.

Le pareció casi pervertido sentirse aliviada con la sacudida de sensaciones.

Y era la misma historia de siempre: ni amor, ni desamor, ni todo lo contrario. Una ensalada de sentimientos postizos e intermitentes, intentos de ser feliz, y la eterna promesa de que ésta es la última vez. Esta vez sí.

Quizá lavará la camiseta y el agua se llevará con ella los sentimientos y los fluidos, tuberías abajo, kilómetros lejos, hasta el mar.

O quizá, sólo consiga diluirlos.

Un, dos, tres.

November 8th, 2009 - No Responses

Una noche de noviembre me enganché al ritmo de sus caderas, bañadas por sangre cubana y unas cuantas cervezas.

Un, dos, tres. Vuelta. Sus manos en mi cintura. La pista de baile.

Un, dos, tres. Vuelta. Y sus manos por todo mi cuerpo. La habitación del hotel.

Extraños.

October 16th, 2009 - No Responses

Seco mis lágrimas con servilletas de bar.

Son ásperas. Aunque ni el más suave de los pañuelos sería mejor.

Es raro llorar delante de extraños: te miran. Curiosos, extrañados, todos incómodos. Fugaces miradas ajenas que quieren preguntar – “¿Qué te pasa?”, pero sólo lo hacen en silencio.

Para ellos un gesto accidental.

Para mí anónimamente aliviador.

Y qué pensaría él.

September 24th, 2009 - One Response

papa

Me pregunto qué pensaría, 6 años después, de la crisis.

Y de Obama y de Sarkozy, y de la Merkel y de Hugo Chávez.

Y del Estatut, y del tripartit, y de tener un President charnego.

Y del cambio climático y del colisionador de hidrones hadrones.

Qué pensaría él del triplete del Barça, y de la Eurocopa de España, y del record mundial de 100 metros.

Y qué opinaría del AVE, y de la Torre Agbar, y de los vuelos Low Cost.

Y de la gripe A.

Y de la Play, la DS, la Xbox y la Wii.

Si le gustarían, entre otras cosas, el Célica de mi hermano, las reformas que ha hecho mi madre, la mascota de mi hermana, y mi piso nuevo.

Y si comentaría en mi blog.

Sorprendida.

September 19th, 2009 - No Responses
Surprise, Henry Rosseau

"Surprise!", Henry Rosseau

Este cuadro de la National Gallery me cautivó, representa cómo me sentí al llegar a Londres: como una tigresa sorprendida por la tormenta en la jungla.

África, Europa.

September 16th, 2009 - No Responses

En mi penúltima maleta puse el anti mosquitos y las botas de montaña. África. En la última mi colonia preferida y los tacones. Europa.

Mi penúltimo viaje me llevó a un país caluroso y apasionado pero lento. Hoy me encuentro en un lugar húmedo y comedido pero de ritmo frenético.

En mi anterior destino yo era exótica. Aquí paso desapercibida en los vagones de metro con gente de 10 razas distintas.

En África me quisieron por mi dinero, mon amie. Aquí, my friend, me cunde más ser inteligente.

Marruecos tiene una cultura sorprendente e inquietante, pero Londres las tiene todas.

Supera eso.

Lapsus (II)

September 13th, 2009 - No Responses

Tengo recuerdos de un lugar en el que nunca he estado.

Añoro momentos que no he vivido y emociones que no he sentido.

Busco palabras que no existen.

Sigo unas huellas a ninguna parte.

No sé volver.

Ahora pienso que nunca estuve ahí.

Pero quizá sólo lo he olvidado.

Lapsus (I)

September 2nd, 2009 - 2 Responses

Necesito un lapsus de tiempo.
Dejar de ser yo, ser otra,
ser otras, ser otros, ser tú.
Y saltarme este momento.

Convertir este ahora en otro ahora.
Y cambiar este día y esta hora,
Y este minuto, y este segundo,
Y acelerar el proceso.

Dividir los instantes.
Multiplicar los lugares.

Y entender.

Y olvidar.

Me han retado.

August 30th, 2009 - No Responses

Me han retado.

Era una niña, calculo de unos 6 años, en bici. Iba con su padre.

Yo iba corriendo, y se me ha puesto al lado. Me ha mirado, desafiante, pero divertida y las dos nos hemos entendido: “¿Una carrera”?, decían nuestras miradas.

Sonrio, acepto el reto, aunque sin intención de apretar. Al llegar al semáforo ha dicho “¡He ganado!”, mientras su padre ponía en duda la legitimidad del triunfo.

Unos metros más adelante, nos volvemos a encontrar. Esta vez la miro, y soy yo quien la reta. “¡Venga!”, le digo, y aprieto el paso. Se queda rezagada, protestando, oigo las risas de su padre que la anima a alcanzarme.

Me ha gustado comprobar la competitividad de una niña, pero no podía dejarme ganar.

En ese momento, yo también he sido niña.

Essaouira dia 3.

August 10th, 2009 - No Responses

Essaouira, dia 3.

Jamas pense decir esto pero: en Marruecos tambien hace frio.

Hoy hemos conocido el Lloret de Marruecos: un lugar de windsurfistas a pie de costa, con tenderetes de souvenirs y temperaturas entre 15 y 28 grados que nos han sorprendido en vestido de verano y alpargatas.

Interesante a su manera, aunque reconozco el reparo que he tenido en ponerme en bikini en una playa en la que la gente se banya vestida.

En el camino hacia aqui destaca: las carreteras marroquies y cruzarnos con un accidente en el que han muerto 4 personas. A partir de ese momento los adelantamientos a burros me parecieron todos peligrosos.

En general, Marruecos es facil. Lo mas dificil del dia: conseguir no perdernos en la Medina y escribir esto en un teclado arabe (sobre todo la contrasenya).

Marrakech día 2.

August 8th, 2009 - No Responses

El comercio en Marrakech es el arte de la conquista.

Pasear por el zoco es exponerse constantemente a que los miles de comerciantes despleguen sus artes. Quieren que escojas su negocio y compres en su tienda. Guapa, jolie, mesien.

Pero si no atiendes a sus llamadas desesperadas, también tienen su muestrario. Puta, vieja, loca.

En las negociaciones hemos conseguido:
- Collares. Precio inicial: 60 dirhams. Precio final: 40 dirhams.
- Pañuelos. Precio inicial: 100 dirhams. Precio final: 45 dirhams.
- Cenicero. Precio inicial: 90 dirhams. Precio final: 50 dirhams.
- Anillo. Precio inicial: 500 dirhams. Precio final: 200 dirhams.
- Bolsos. Precio inicial: 120 dirhams. Precio final: 50 dirhams.

Por los buenos resultados nos han llegado a decir que eramos como bereberes catalanas. Todo un cumplido viniendo de ellos.

Marrakech día 1.

August 8th, 2009 - No Responses

Después del impacto inicial, Marrakech es fácil de digerir.

Sólo hace falta la justa mezcla de tolerancia, interés y saberse perder. Además de uen humor y unos pocos dirhams en el bolsillo. Ah, y algunas frases amables en su dialecto.

Marrakech es ver familias de 4 personas en una moto, pintadas de BARÇA en las paredes, el olor a caca de burro, el regateo en todas y cada una de las paradas del zoco, 53º en el termómetro, motociclistas transportando varias docenas de huevos o una barra de hielo, la piscina con pétalos del Riad, las llamadas escandalosas a la oración, el caos del tráfico sin semáforos y sin accidentes, mujeres tapadas hasta las cejas, el espectáculo de la plaza de Djemma’fna que cambia hora a hora, la puesta de sol en la medina y más cosas que ahora no recuerdo pero que no quiero olvidar.

Y aun no hace 24 horas que salimos de Barcelona.

Se me agranda el corazón.

June 24th, 2009 - 4 Responses

Me he iniciado en el mundo del running. Viene después de hacerlo en los patines, y en la bicicleta, pero para esto la única herramienta son mis piernas. Y mi corazón.

Corte transversal del corazón

Dicen que en los entrenamientos, debido a la mayor demanda de oxígeno, la eficacia cardiovascular aumenta, y se agranda el corazón.

Simultáneamente, pero no casualmente, este comienzo ha coincidido con un cambio personal en mi vida que, debido a la mayor demanda de sentimientos, también me está agrandando el corazón.

El penya-segat

June 4th, 2009 - No Responses

Seguimos recuperando textos antiguos, en este caso Febrero 2000

En Marcel va mirar penya-segat avall, i, avaluant mentalment la distància que el separava del terra, va experimentar tota la soledat i tota la tristesa de l’últim any concentrades en una punxada intensa i terrible al cor. Li va fer mal fins al punt on mai no havia ni tan sols intuït que pot arribar el dolor.

No era la primera vegada que visitava l’escenari des de la mort de la Clara, però estava convençut de què seria l’última. La visió se li va pertorbar uns instants, i el sentit de l’equilibri li flaquejà. De sobte, aquelles imatges que tants altres cops havia recordat, se li van mostrar, més clares i precises que mai. Va esbandir el cap enèrgicament, com volent lliurar–se d’aquell suplici. Però quasi no tenia forces i es deixà emportar pels records.

Tornaven a ser allà, el Marcel i la Clara, en aquell mateix penya-segat. La Clara tenia el Diari de Girona d’uns quants dies enrera a la seva mà esquerra, i amb la dreta s’apartava de la cara els cabells rebels que el vent li removia. L’escenari marítim que tenien als seus peus lluïa amb el mateix esplendor des de feia segles. Amb la mirada perduda a l’horitzó, pensava en la notícia del diari. Aquella nit, faria tres–cents anys que una jove parella d’enamorats havia decidit posar fi a la seva dolorosa existència llençant–se al buit des d’aquell mateix penya–segat on ara es trobaven ells… La Clara va pensar que l’escenari era l’ideal per morir i acomiadar–se del món i de la societat que no els havien permès dur a terme el seu amor. La història es repetia, s’havia de repetir. Estava tan absent en els seus pensaments que es va sobtar quan va notar la mà freda del Marcel sobre el seu braç. “Has vist?” li va dir ella. “Avui també és lluna plena, com fa tres segles”. El Marcel la va mirar i van abraçar–se llargament sense dir res. Tots dos ploraven. Ploraven per tot el temps que havien perdut sense poder estar junts, per les imposicions de les famílies que no els havien comprés. Però també ploraven per tot allò que guanyarien a partir d’aquell moment, l’oportunitat d’estar junts, per l’eternitat, encara que fos en la mort. S’estimaven, i no podien entendre les seves vides separades, no la volien per res, la vida, si no la podien compartir.

Es van besar tendrament per últim cop i es van agafar de la mà, al límit del precipici, just en el lloc on pots sentir com la mort comença a transpirar pels teus porus. On et tremola el cos de manera que el teu ésser deixa de ser teu i comença a pertànyer a l’altre món. La brisa del mar els gelava la cara i els paralitzava l’expressió: un estrany gest a mig camí entre un somriure i un guiny de terror. Es van mirar i la Clara molt fluixet va comptar tres i va fer un bot per avançar el seu viatge fins a l’altre extrem de la vida, i tal com queia, el Marcel li va estirar la mà, de manera que el cos de la Clara va seguir el curs natural fins estrellar–se al capdavall del penya-segat ofegant el seu crit en les onades. El Marcel va restar a dalt, agenollat amb la mà encara aixecada sobre el mar, sense reaccionar, veient el cos de la dona que s’estimava inert a molta més distància d’ell del que li semblava.

De tot allò feia justament un any. De sobte va començar a tremolar, potser de fred, potser de por. Volia acabar d’una vegada per totes amb aquell malson. Volia guarir la seva traïció i la seva vergonya. Va encarar–se al precipici i va observar el panorama que ja coneixia. Va escrutar detingudament tot el territori i va tancar els ulls. Va esperar que el cor li donés l’empenta final.

Però el seu cor no ho va fer mai. Va girar cua per tornar cap a casa. “Tant se val. Ella no ho sabrà mai, i jo viuré per tots dos per recordar aquest amor que encara s’ensuma. De fet, avui ni tan sols és lluna plena”.

Del Madrid, no.

June 2nd, 2009 - No Responses

En la playa, un hombre sujeta afectuoso pero firme a su hijo por los hombros.

El padre está sentado, el niño de pie. Los dos a la misma altura. Se miran fijamente.

- Del Madrid no pots ser. Del Madrid, no. Ho entens? Això, treu-t’ho del cap!

El niño no dice nada, pero se queda cabizbajo.

El que seguro que no lo entiende, es su padre.


Las horas pequeñas.

June 2nd, 2009 - One Response

Nota de la autora: Este es un texto antiguo. Según la fecha de la Firma, tiene casi 11 años. La noche de insomnio me lo ha hecho recordar. El dibujo es de Javi Agenjo.

Las horas pequeñas.

Las horas pequeñas.

Me he dado cuenta de que por las noches, antes de encontrar el sueño, vuelvo a pensar. Esto no debería ser ningún descubrimiento, porque es mucha la gente que analiza ideas, piensa nuevos proyectos o decide como manejar el mundo en las horas pequeñas –la una, las dos, las tres de la mañana –. Pero es algo que me ha sorprendido porque he pasado una época en que me ha dado miedo encontrarme conmigo y hablar profundamente con eso que llaman conciencia, que es nuestro Pepito Grillo particular. Y he tenido pereza de hablarme, de pensar, para no hacerme preguntas de esas que no tienen más respuesta que la que uno le quiera dar. Ahora, que lo he pasado, veo que me he situado en la indiferencia, y que he querido contemplar mi vida como una espectadora impasible, cuando en realidad he sido la protagonista. No sé por qué he vuelto a pensar. Quizá el insomnio que me produce el exceso de café tiene parte de la culpa… El caso es que la noche es un tiempo precioso, de tranquilidad, sosiego y paz, que si no utilizo para dormir, debo utilizar para pensar en mí, porque al fin y al cabo, yo tengo el papel principal de mi vida.

En la oscuridad de la noche me es ahora imposible dejar la mente en blanco, como he hecho durante tanto tiempo. Ahora siento la necesidad de pensar en lo que veo, en lo que vivo, en lo que escucho, en lo que leo. Pero sobre todo en lo que pienso, en lo que digo y en lo que hago. Y me horroriza darme cuenta que no siempre concuerdan esas tres acciones, que es lo que, positivamente, busco en estas horas tranquilas: ver mi vida desde la sinceridad de mí misma, desde mi punto de vista, que es, seguro, el que mejor refleja mi interior.

Todo esto en la noche. ¿Y por qué no en el día? ¿Por qué no ponerse a pensar a horas más decentes? No puedo. Sé que en cuanto empiece encontraré, como un salvavidas, algo dónde agarrarme, una persona, un libro, una pantalla de ordenador, un teléfono… Alguna vez me he planteado porqué me gustan tantas cosas, y acabo pensando que a lo mejor es que nada acaba de llenarme. Y es que hay dos clases de aficiones: Aquellas que te buscas cuando tienes tiempo y esas en los que buscas el tiempo de dónde sea para poder realizarlos. ¿Ves? Esto no se me hubiera ocurrido a media mañana o a la hora de la comida. No es que haya dudado un solo instante de lo beneficioso de estas sesiones “Encuéntrate contigo mismo”, pero, tengo los pies en el suelo, y me cuesta creer que en un rato de concentración puedas encontrar la felicidad. Creo más bien, y esto no echa por los suelos lo que he dicho hasta ahora, que es a lo largo del día, cuanto te relacionas con los demás, que encuentras en algún gesto, alguna palabra, alguna acción, pequeños retazos de felicidad. Si sabes prestar atención, la práctica te ayudará a saborear todos y cada uno de los pedacitos, y no podrás más que utilizar las horas pequeñas, para revivirlos con una sonrisa en los labios.

Magda Teruel

Noche del 8 al 9 de junio de 1998

1:30 h de la mañana.

Capitán abuelo.

May 5th, 2009 - No Responses

Camino por el centro de Barcelona, lugar sin duda de congregación de personajes singulares, muchas veces simpáticos y siempre particulares.

Se me cruza por Portal del Ángel un señor mayor, de pelo muy canoso, y barba espesa. Camina alegre y decidido aunque no parece llevar rumbo fijo. Lleva una gorra de marinero y una chaqueta que casi diría de almirante.

Va canturreando, animado y divertido. Unos jóvenes al pasar por su lado le aclaman:

- ¡Abuelooooo! – Gritan, divertidos.

Él se gira, ufano, y les dice muy serio, acompañando el gesto con un dedo amonestador que adivino forma parte del papel:

- ¡Capitán abuelo!

Y a todos nos arranca una sonrisa.

Lo que necesito.

April 15th, 2009 - One Response

Ya estoy mirando materiales y buscando ideas para la futura (pero próxima) reforma de mi piso.

Hoy, mirando suelos y navegando por la página de Quick Step, he visto esta fotografía y es justo lo que necesito:

Quick step roble gris.

  1. Un parqué oscuro pero alegre y moderno.
  2. Una estancia muy luminosa.
  3. Un rincón con música y muchos libros.
  4. Un puff en el que dejarme caer y relajarme.
  5. Un chico con un buen trasero.

Creo que en la página sólo puedes encargar el parqué. De momento.

La fotocopiadora y los seis baños.

April 15th, 2009 - One Response

Hoy, usando la máquina multifuncional que tenemos el despacho de casa (fotocopiadora, escáner e impresora) he recordado cuánto me llamó la atención, siendo yo pequeña, ir a casa de mis tíos y encontrar que mi prima tenía una fotocopiadora en su habitación.

Sí, era una fotocopiadora pequeña, tamaño A4, pero era una fotocopiadora. Algo que tecnológicamente veía sofisticado, y por su carácter, lo encontré exclusivo y también caprichoso.

Es cierto que mis tíos, a parte de la fotocopiadora de mi prima, tenían una casa con seis baños, y entre otros vehículos, un Jaguar aparcado en el garaje.

Pero a mí me impresionó la fotocopiadora.

Hoy me he dado cuenta que la tecnología ha evolucionado lo suficiente como para que yo tenga mi propia fotocopiadora en casa, pero de los seis baños y el Jaguar, en mi casa ni rastro.

Crisis.

April 7th, 2009 - One Response

Hablan de crisis y es un recordatorio constante, por todas partes, en todos los rincones, todas las fuentes, todos los corrillos.

Crisis, crisis, crisis. Crisis -prematura- de los 30 es la que tengo yo, que durante 10 años mantuve el mismo peinado y en 6 meses me lo he cambiado 3 veces.

Y no paran de decirlo, crisis, crisis, crisis.

Sentimientos asíncronos.

April 6th, 2009 - No Responses

Esos que llegan cuando no lo esperas, y se van cuando deseabas que se quedaran, ajenos a las consecuencias.

Los que funcionan a destiempo, tarde y mal. Los que cuesta retenerlos y es difícil olvidarlos, y cualquier término en el medio no es una virtud.

Aquellos que ocasionan contratiempos y, a veces, una lágrima.

Cartas.

April 2nd, 2009 - No Responses

El otro día me llegó una carta. Sí, llegan varias a la semana a mi buzón: del banco o de publicidad, sin remitente y todas escritas en digital.

Esta era una carta dirigida a mí. La vi, le di la vuelta: tenía remitente.

Abrí el sobre, de pié, con la chaqueta todavía puesta. 4 hojas blancas de libreta pequeña, manuscritas en bolígrafo negro. Me di cuenta que hacía mucho que no leía escritos a mano, porque me costó. También por el contenido, denso y algo caótico, frases leídas dos, tres veces, para captar su sentido sin tener dudas.

Me pareció algo excepcional. Yo, que envío a diario mails personales, adoro el sistema porque me permite escribir y reescribir las frases una y otra vez hasta que dicen exactamente lo que quiero decir. La carta es franca, una traducción directa de la mente, se piensa algo y se plasma en el papel y le llega al destinatario. Bueno, o malo.

Aun no he contestado. Me gustaría hacerlo en el mismo medio pero antes tengo que saber qué decir. Bueno, o malo.

El campus virtual.

April 1st, 2009 - No Responses

Hoy paseé por el campus en el que viví algunos días de mi vida, hace 10 años.

Mientras caminaba entre los edificios, me ha parecido estar dentro de una realidad virtual. Como si los edificios configuraran un escenario 3D que hubiera dejado de estar allí todo ese tiempo, y se estuviera reconstruyendo a cada uno de mis pasos, estructurando cada pieza para volver a formar ante mis ojos lo que estaba guardado en mi mente.

Quizá, cuando me he dado la vuelta y me he alejado, ha vuelto a desaparecer cada esquina y cada rincón y cada fachada, y vuelva a ser un espacio vacío, hasta que vuelva. Quizá.

El hospital.

December 2nd, 2008 - One Response

Hacía cinco largos años que no pisaba un hospital.

Tiempo en el que había podido olvidar el olor asépticamente rancio, el ruido metálido de las camillas circulando por los pasillos, los murmullos detrás de las cortinas, la indiferencia desesperante, el gota a gota, las sonrisas conciliadoras, las largas esperas y los nudos en la garganta.

Hoy lo he vuelto a recordar todo.

Romina.

November 29th, 2008 - No Responses

Romina es rubia de bote. Pero se le perdona porque es peluquera, tiene un estilazo y más corazón del que sus (calculo) 50 kilos pueden soportar.

Ignoro si por política de empresa o porque es más buena que el pan, trata a sus clientas como si fueran sus amigas. Te hace sentir bien en sus manos. La forma de hablarte, de acariciar tu pelo, de asentir a tus afirmaciones y apoyar tus quejas. Incluso veo como, comprensiva y cariñosa, besa en la mejilla a una clienta que parece no tener un buen día.

Es algo más que un servicio de peluquería. Es un servicio de amistad entendida de una forma distinta durante una hora y media. Entras regular y sales bien. Entras bien y sales exultante. Terapia.

Siendo tales los efectos, no hay precio que lo pague.

Volveré.

Caprichosa.

November 27th, 2008 - No Responses

- “Es que las chicas somos un poco caprichosas”.

redona.


 El dependiente me mira y asiente, condescendiente.

Cosas bonitas que me han dicho esta semana.

November 25th, 2008 - One Response

- “Eres la primera chica a la que invito.”
- “¿Esa no es tu profesora de ballet?” – un padre a una niña al pasar yo por delante
- “Tu vales mucho, nena.”
- “Besos en esos fabulosos labios.”
- “Te he reconocido por la sonrisa.”
- “Si no viene la Teruel me da pereza”.
- “Esa es mi Magda, pegando palos a los impertinentes.”
- “He leido este artículo y me he acordado de ti.”

Me han dicho algunas feas, pero esas no van aquí.

Cambiar.

November 23rd, 2008 - No Responses

Los cambios son difíciles. Los impuestos y los escogidos.

 Es difícil adaptarse a una nueva situación, a incógnitas, al desasosiego, a la inseguridad. Tenemos miedo a tener miedo.

Así que tomamos la vía rápida: acomodarnos. Es tan sencillo… Tanto que incluso aceptamos la infelicidad, con tal de no aventurarnos a cambiar.

Equivocate, o acierta, pero decide. Cambia. Y atrévete a ser feliz.

Suerte.

Ventajas de ser informático/a.

November 3rd, 2008 - 2 Responses

Probablemente pocas, pero que te hagan un 10% de descuento en una tienda por ayudar a la dependienta a imprimir unos billetes de tren, es una de ellas.

Lapsus.

July 13th, 2008 - No Responses

Hoy me puse el anticelulítico en la cara, y el antiojeras en las orejas.

La crema reafirmante en el pelo, y el reparador labial en las pestañas.

En las piernas, el fortificador de uñas, y en los sobacos la laca.

El antiarrugas, en los pies.

Y me lavé los dientes con la loción anticaspa.

Con tantos tubos, tarros, botes, recipientes, y envoltorios que hay en mi tocador, era de esperar que cualquier día me confundiera.

Així sóc jo.

June 25th, 2008 - No Responses

Avui pensava dir-te moltes coses, algunes sense pensar però no totes les que penso. I mai a l’atzar.

De fet de tant donar voltes, t’hagués dit les coses que en realitat, no penso.

I al final no he dit res.

Incongruencias.

April 6th, 2008 - One Response

Ayer descubrí otra de esas incongruencias de la vida: Las zapatillas Converse resbalan en el suelo de la Sala Pop de Razzmatazz y el 90% de la gente las lleva.

Zapatillas Converse.

Transferencia.

April 6th, 2008 - 3 Responses

Si alguien revisa esta información me habrán cambiado el campo “Profesión” en la ficha de datos personales de mi cuenta

Transferencia.

Tipp-Ex.

April 6th, 2008 - No Responses

El otro día en el trabajo vi algo que hacía años que no veía: una hoja corregida con Tipp-Ex. Y era una hoja impresa.

A todos nos pasa, editas un documento, lo mandas a imprimir y entonces te das cuenta que hay un error. Reconozcamos que lo que nos cuesta menos es corregir el error y volver a imprimirlo, así que, pasada la sorpresa y la sonrisa inicial de ver la hoja tippeada, me alegré de que haya alguien con espíritu ecológico y ahorrativo. Su prudencia no compensará los derroches de tinta y los despilfarros de papel de todos los demás, pero es un grano en la gran montaña de arena del consumo.

Tipp-Ex

Falta de usabilidad en las elecciones.

March 9th, 2008 - One Response

En esta, la época de la información, donde se promueve la usabilidad, el uso de las nuevas tecnologías, y la facilidad al usuario en sus tareas, los señores de las elecciones han fallado.

Caray lo difícil que era doblar y meter en el sobre la papeleta del senado. Con mucho cariño, empeño y paciencia, he conseguido encajar la hoja sepia, así que no me ha extrañado que al llegar a la mesa, la urna del congreso estaba a la mitad, y la del senado apenas tenía unos pocos sobres.

 Señores, la usabilidad también cuenta en lo analógico.

¡Lávalo, guarro!

February 6th, 2008 - 4 Responses

Hoy pasé por al lado de un coche de esos sucios hasta decir basta. Una capa de polvo espesa y heterogénea lo cubría en toda su superficie.

En el capó, alguien le había dejado al propietario un mensaje a dedo:

“¡LÁVALO, GUARRO!”

Sin duda un mensaje justificado y razonablemente inspirado por el aspecto del vehículo.

 Y he pensado que esa debe ser más o menos la inspiración que los pocos visitantes de este blog deben sentir cuando llegan y se encuentran este escenario desolador vacío de contenido y de posts. Vamos, que porque esto es digital y aquí no hay motas de polvo, pero si existen los píxeles polvorientos, de esos aquí hay un montón, ¡pasen y vean!.

Así que os ahorro el escrito a dedo y yo misma lo dejo caer:

“¡ESCRIBE, VAGA!”

Quizá funcione. 

Madrid, 1.950.

January 29th, 2008 - No Responses

Por algún motivo que todavía desconozco, me sucede a menudo que gente ajena a mi, y circunstancialmente anónima, me habla. Puede que sea yo, lo admito, quien de alguna forma les invite a aproximarse y dirigirme unas palabras que en ocasiones se transforman en conversación. O puede que en realidad sea algo que le pase a todo el mundo. Lo cierto es que a veces estos encuentros se resuelven en situaciones curiosas.

Fue la pasada semana en Madrid cuando tuve el último de mis episodios curiosos. Íbamos en el metro camino del centro, algunos compañeros de trabajo y yo. A nuestro lado una señora. Es mayor, aunque parece en forma. Hay sitios libres esparcidos por el vagón, pero el compañero a mi izquierda le cede su asiento, por ser el que le quedaba más cercano.

Ella, muy digna, le agradece el ofrecimiento y se sienta.

- Ya se me notan los años, hija. Me lo dice con una media sonrisa que adivino pícara. La miro, sonriéndole abiertamiente. 

- Si se le notan para que la dejen sentar, no sale perdiendo. Es una mujer guapa. Lleva el pelo recogido en un moño bajo, algunos mechones le enmarcan el rostro. Los cabellos son oscuros pero se entreven bastantes canas.

- Tengo 78 años, ¿eh, bonita?. Me lo dice orgullosa, asintiendo lentamente, esperando mi reacción.

- ¡Quién lo diría! Mi sorpresa es sincera. Pues quien tuvo retuvo señora, que está usted muy bien.

- Y fui Miss Madrid. En 1950.

Me concedo la licencia de mirarla detenidamente. Tiene el aspecto de haber sido una mujer bella, y un porte algo altivo, de quien se sabe seguro de sí mismo. Los surcos de su cara delantan irremediablemente su edad, pero sus ojos, tremendamente expresivos, y sus rasgos armónicos,  le dan un aire juvenil que envuelve sus casi 80 años de vida.

El trayecto en su compañía es corto, se baja en la primera parada. Me mira mientra se levanta, elegante, dando medio giro a su cuerpo, y acompañando un leve movimiento de cabeza, me dice adiós. Quiero imaginármela haciendo ese mismo gesto en el Madrid de 1.950, y trasladándome a ese momento, me reafirmo en mi primera impresión. Debió ser una mujer muy bella, y a fe que a ojos como los míos, lo sigue siendo.

Bingo.

December 2nd, 2007 - One Response

Hoy he estado en el Bingo, por primera vez. Ha sido cañí y exótico.

Sólo hemos jugado 10 euros invitados, de los que no hemos obtenido beneficio en ninguno de los 5 cartones. Lo más aprovechable del ratito pasado allí ha sido observar el público “tipo” que puede asistir a estos locales. Todos muy auténticos, como salidos de una peli de cine negro. Las que más, las que trabajan allí.

Un escenario muy pensado, y un tanto lúgubre. El juego se desarrolla sin dejar nada al azar (a parte de la extracción de las bolas). Se juega a un ritmo rápido, ayudados por algo de tecnología.

Me ha llamado la atención que apenas se habla, sólo en ese lapso de tiempo entre que alguien canta bingo y se empieza un nuevo juego. Aunque por otra parte la gente expresa las emociones en voz alta. Cuando alguien canta línea y le ponen una banderola en la mesa con la L, expresan el desánimo por no haber sido ellos. Cuando el cartón se alarga y nadie canta bingo, se oyen murmullos – Debe estar al caer. Y cuando alguien canta el bingo, se levantan las cabezas, se mira la mesa afortunada que es banderillada con una B, y se apresuran a comprar un nuevo cartón.

No creo que vuelva en breve, pero ha sido menos dramático de lo que pudiera haber pensado.

Tessaout

November 29th, 2007 - One Response

Cuando conocí a Fer, me pareció una persona sorprendente, y consiguió no dejarme indiferente, aunque sé que ni siquiera se lo propuso. Bastan unas palabras con él para saber que no es sólo lo que ves, es mucho más.

La última de las que ha montado, esta. Un proyecto solidario, una aventura atrevida, lleno de ideas maduras y pensadas, lejos de ser una locura (aunque también) responde a sus inquietudes y a su gran cerebro y mayor corazón.

La primera iniciativa, este fin de semana (1 y 2 de diciembre): un mercadillo solitario en Lavapiés, Madrid. Me lo voy a perder por poco porque este viernes ya vuelvo a Barcelona. Aunque espero que este post ayude a que la montaña de arena se haga un poquito más grande.

Suerte, te la mereces.

Música, maestra.

November 4th, 2007 - 4 Responses

Este fin de semana he vuelto a abrir mi piano, después de varios meses. Y al abrirlo he encontrado, además de polvo, una sensación de bienestar y alivio que no consigo justificar.

Teclas de piano.

Tocar el piano fue, durante un tiempo, parte importante de mi vida. Tocaba día a día, estudiaba y mejoraba constantemente. Durante 8 años fui a clases dos veces por semana. Conseguí sacarme algunos exámenes con notas brillantes. Disfruté, y creo que hice disfrutar.

Pero en un momento determinado -y de eso hace ya 9 años- dejó de ser un alivio para convertirse en un suplicio. Había empezado la universidad, mi tiempo libre se redujo considerablemente, y la dificultad de las obras se iba incrementando. Iba a clase sin estudiar, las partituras no avanzaban, mis dedos no corrían. No conseguía motivarme, y lo dejé.

Durante estos 9 años me he sentado intermitentemente en la banqueta, donde guardo numerosas partituras. He mirado con nostalgia aquellas piezas que tanto me gustaban, y con ansia aquellas que compré y que nunca empecé. He tocado algunos días festivos, ante la insistencia de mis amigos o familiares: – Toca algo en el piano, Magda.

Y yo tocaba algo, pero cada vez sonaba peor.

En diciembre del año pasado, mi amiga Judith me invitó a su boda, y fué una invitación intencionada – Quiero que toques el piano cuando entre en la iglesia. No me lo pidió, me lo explicó. Ni que decir que me quedé helada. Pero nos conocemos desde hace 25 años, y toqué (Ballade pour Adeline). Y nos emocionamos las dos. Y yo le agradecí que ella confiara en mí para ese momento tan importante de su vida.

Este fin de semana he vuelto a abrir la banqueta. He tocado algunas piezas - Bach y Mozart- que había estudiado hasta hacerme cansina. Me he equivocado, he repetido, y ha sonado bastante mal. Pero he vuelto a disfrutar. He vuelto a encontrar aquello que me dió tanto durante mucho tiempo. Me ha sentado bien. Y curiosamente he preferido el cómo, al qué, tocar con poesía a sonar las notas correctas. Supongo que los años han hecho cambiar mi perspectiva de las cosas.

No sé cuánto durará el entusiasmo, pero de momento las partituras las he dejado a mano.

Los vecinos no van a estar contentos, pero yo, sí.

Algo está cambiando.

October 28th, 2007 - No Responses

Debo confesar que hasta ahora no me había preocupado por la problemática del cambio climático. Puede ser que sólo sea una campaña mediática la que está llevando a cabo Al Gore, pero lo cierto es que ha despertado una preocupación que desconocía que existía en mi.

El mundo

No cabe duda que se le está dando muchísimo soporte mediático, en todas las ediciones, de todos los informativos, de todas las cadenas. Pero cuando el río suena, agua lleva.

Algo está cambiando, muy lentamente, poco a poco, siglo tras siglo o incluso milenio tras milenio. Pero también día a día.

Por lo pronto yo he desenchufado el cargador del móvil, que hasta ahora permanecía ad eternum al lado del escritorio, y sólo lo enchufaré cuando sea necesario. Algo es algo.

Éste es sólo uno de los consejos que podemos y debemos seguir para frenar este cambio. Otros, en los siguientes links:

La zona cómoda.

October 27th, 2007 - 2 Responses

Esta semana he conocido un concepto nuevo que me ha hecho reflexionar: la zóna cómoda.

Es es estado de nuestra vida en que nos sentimos a gusto con nuestro entorno y nuestras actividades, una situación armoniosa y relajada en que sentimos que tenemos todo bajo control, y nada supone una dificultad.

¿Cómo de grande es esa zona cómoda? Hagamos un símil: imagina un circulo con cuatro cuadrantes (como la esfera de un reloj dividida en los cuartos). La primera sección son los conocimientos que puedes adquirir sobre una temática concreta. Tener esos conocimientos implica una serie de reflexiones. Cuando has reflexionado sobre los conocimientos, se plantea el momento de llevarlos a la práctica. Y la repetición de esa práctica te lleva a adquirir una nueva habilidad.

Como metáfora de la propia metáfora, imagina cuando aprendiste a conducir: primero atiendes la autoescuela, te dicen cuál pedal es cúal. (conocimientos). Te subes al coche por primera vez y tienes que asociar, ¿Este pedal era el de frenar o el de acelerar? (reflexiones). Cuando pones en marcha el motor, vacilas, pero te mueves (práctica). Y al cabo de las veces, acabas conduciendo (habilidad).

Se completa así el círculo, se define el área de tu zona cómoda. Y puedes decidir quedarte ahí toda la vida, al fin y al cabo ¡se está tan bien!

Pero, ¿qué pasa cuando se añade un nivel de dificultad, y aparece una nueva necesidad que afrontar? Tú decides si quieres intentar completar un nuevo círculo. Pero, ¡cuidado! El trayecto es inestable, tus pasos serán vacilantes, te sentirás débil e inseguro. No es para nada una situación agradable, estás en desventaja.

Puede ser que en tu travesía decidas abandonar y volver a tu zona cómoda.

Es una elección.

Pero si decides seguir adelante y coronar la cima de nuevo, ahí habrás hecho crecer más cosas de las que imaginas: tu nivel de autoconfianza, tu tamaño personal,  tu propia capacidad, tu zona cómoda. Después de una meta, llega otra, y cada vez tus sueños podrán ser mayores.

Es la otra elección.

¿Cuál es la tuya?

La vida en un geek.

October 27th, 2007 - No Responses

Después de salir en la tele, el siguiente paso en mi carrera en el mundo de la comunicación ha sido participar en un reportaje llevado a cabo por Victor Correal para Catalunya Ràdio.

Micrófono

El domingo pasado y durante unos 45 minutos Victor y yo estuvimos conversando en los estudios de Avda. Diagonal. Fue una charla agradable, muy distendida y animada en la que estuvimos hablando del mundo geek: sus ventajas, sus inconvientes, patrones de los geeks, gustos musicales, actividad diaria.

Hizo lo mismo con otros 5 geeks: David,  Ironic, Diego, Rafa y Jordi.

El resultado, este: un reportaje dinámico y bien pensado que se emitió el pasado jueves por Catalunya Ràdio.

Primeras reacciones. Llego al trabajo a las 8 de la mañana y vivo esta situación:

Compañero: – T’he sentit a la ràdio en un resum del reportatge!
Jefe: – Ai carai, jo no ho he sentit només he sentit una noia.
Compañero: – Si era la Magda!
Jefe: - Eres tu la que deia: “Sí, estic orgullosa de ser geek” ??
Jo: – Emmm… Si.
Tots: Riure.

Ha sido una experiencia muy interesante.

Idiomas y personas.

September 24th, 2007 - 3 Responses

Cada vez que viajo me doy cuenta de la importancia y la trascendencia de los idiomas, herramienta valiosa -aunque no única- para la comunicación de las personas. 

Una lengua común puede vincular de forma maravillosa a dos personas que en principio poseen lenguas distintas, tienen diferentes culturas, y orígenes dispares.

Estar en una tierra extraña, cuyo idioma no conoces, te puede hacer sentir pequeño, desorientado, marginado, inseguro y débil. Conocer una lengua maestra como el inglés, te hace perder un poco de esa desconfianza, sobre todo si eso te ocurre en un país como Bélgica, donde la mayoría de la población habla y domina la lengua inglesa.

Conocer una lengua te puede hacer amar un país, como me ocurrió a mi con Italia, en mis meses de Erasmus. A medida que iba mejorando mi italiano, pude conocer su gente, acercarme a su cultura, integrarme en su contexto, y aprender su historia y fundirme un poco en ese país tan deliciosamente apasionado, e inevitablemente, enamorarme. Ahora, cada vez que escucho hablar italiano, me vuelvo embobada, y lo disfruto.

Una lengua, es un arma. Recuerdo cuando visité a mi amiga Teresa en Würzburg, Alemania. Era su cumpleaños, y había organizado una fiesta en su casa. Todos eran alemanes, y no todos dispuestos a practicar su inglés conmigo. Yo no quería colapsar la atención de mi amiga, que tenía que atender a todos los invitados. Tuve la suerte de que asistiera una chica que chapurreaba más que hablaba el italiano, y ella me permitió no sentirme apartada en ese momento. Incluso pudimos jugar todos al Party, un juego esencialmente de comunicación, verbal gestual y escrita.

Ayer éramos cuatro personas en esta casa, y se oía cuatro idiomas: inglés, neerlandés, castellano y catalán. Y era fantástico como todos podíamos entendernos, y comunicarnos en un pupurrí harmonioso de palabras para finalmente reirnos en un idioma universal.

Bélgica.

September 15th, 2007 - One Response

La próxima semana, y durante 12 días exactos, estaré en Bélgica. Concretamente en la ciudad de Gante.

Los que no conozcáis esta ciudad, deciros que es una de las más bonitas que he visitado, y ya he conocido unas cuantas en mis periplos europeos. Compite con Brujas, que aunque se lleva la mayor parte de la fama, no es más merecida que la que se debe ganar Gante con su encanto principesco de cuento de hadas. Os recomiendo que no dejéis de visitarla. Aprovecho para sugeriros un bed&breakfast encantador en el que me alojé cuando estuve por allí hace ya 4 años, el AtlasB&B.

Vista de Gante

 Si os preguntáis qué se me ha perdido allí, pues la respuesta es que mucho. Ingrid y Bram se han trasladado a este frío país por un tiempo. No se pueden pedir explicaciones a ello, yo también soy un culo inquieto, y cuando te ataca el frenesí de moverte o le haces caso o acabas por deteriorarte en el estancamiento.

Me apetece mucho ir a verlos y abrazarlos, frikear, emborracharnos con mojitos, frikear un poco más, reirnos, abrazarnos otra vez y volvernos a emborrachar. O simplemente, estar.

Serán unos días bonitos y movidos. Os cuento a la vuelta.

Salgo en la tele.

August 7th, 2007 - One Response

Hoy he vivido una experiencia muy curiosa: me han grabado para un programa de TV3 (la televisión catalana).

El motivo era un reportaje sobre la política de contratación de mi empresa (raona), en la que alguien si recomienda a una persona, y esa persona es incorporada a la plantilla, la persona que la recomendó recibe dinero después de unos meses de permanencia. Y no hablamos de poco: hasta 4.000 euros por algunos perfiles.

En este caso yo fui la recomendada. Debo decir que al principio de la entrevista no estaba nada nerviosa, pero me he ido poniendo poco a poco (han sido unos 2 o 3 minutos de grabación). Espero que con la post-producción no se note mucho.

Ya os informaré del día que se emite.

Fichada.

August 4th, 2007 - 2 Responses

Fichada.

- ¡Que viene una niña!

August 3rd, 2007 - One Response

Salía del vestuario del gimnasio hacia el aula de spinning. En el pasillo paso por delante de vestuario masculino, y según me voy acercando veo y oigo a unos niños montando escándalo y haciendo jaleo.

Se oye:

- ¡Que viene una niña!

Los veo que se revolucionan y se dispersan. Entonces descubro a la pobre víctima y causa del alboroto: un niño canijillo de 7 o 8 años, recién salido de la piscina y empapado de arriba abajo, que intentaba enrollarse en una toalla que le arrastraba por todas partes. Sus compis le habían dejado sin bañador.

Entonces caigo en la cuenta. “Una niña” han dicho. No hay nadie más en el pasillo así que… debo ser yo.

Y fui a montarme en la bici con una sonrisa de oreja a oreja.

Andalucía.

August 3rd, 2007 - No Responses

Aunque dejé mis relatos de la crónica de Madrid totalmente abandonados (me ha sorprendido ver que ya casi hace dos meses de ellos) tengo que decir que mi estancia continuó y terminó especialmente bien. Guardo muy bonitos recuerdos de ella y algo más que espero no perder.

 Mi siguiente viaje ha sido totalmente distinto: 9 días por el sur de españa, concretamente Sevilla, Granada y Córdoba (*). Tres grandes ciudades, todas bellas, todas distintas y todas calurosas.

Cuando volví de Madrid pensé en hacer un post sobre las diferencias entre Madrid y Barcelona. Como espero volver allí en breve, recopilaré más información e intentaré redactar algo que suene coherente. Del mismo modo, al regresar de mi viaje del sur me atacó otra idea: un post sobre las diferencias entre Sevilla y Granada. No es que menosprecie la bonita Córdoba, pero por tamaño y repercusión, se queda algo relegada de esta comparación.

Si bien Sevilla gana en fama, salud y dinero, y es difícil hacerle sombra a la Giralda, Granada es una firme rival, que compite en belleza, orden y diversión.

Sevilla es explícita. Granada es misteriosa.

Sevilla es rotunda. Granada se hace la remolona.

Sevilla es blanca. Granada es color crema.

Sevilla es de contrastes. Granada es una amalgama.

Sevilla es pija. Granada es bohemia.

Sevilla tiene prisa. Granada es paciente.

Sevilla te enamora. Granada te conquista.

Es difícil tener que escoger entre estos dos lugares. Recomiendo que no dejéis de visitarlas, eso sí, prohibido en verano. El sofoncante calor no te permite disfrutar el 100% de estas dos perlas.

Como muestra, un botón.

(*) Gracias a Marta, por muchas cosas, y por conducir 600km.

Crónica de Madrid: Día 2.

June 12th, 2007 - No Responses

Siguiendo con la línea positiva, el martes ha sido completito.

Llevo bien lo de levantarme a las 7, teniendo en cuenta que habitualmente me levanto a las 6, aunque esta cama se me hace un poco extraña y no descanso cuanto quisiera.

El curso es bastante intenso. Los ejercicios ya no son tan triviales, y es un reto cada vez mayor el conseguir superarlos. Por suerte hay motivación.

Directamente desde el curso nos vamos en coche a Las Ventas. La verdad es que suena tan mítico lo de “Concierto en Las Ventas” que estoy hasta emocionada. Llegamos pronto así que hacemos tiempo tomando algo fresco en la calle Alcalá, tratando de aliviar el calor madrileño.

Cuatro acompañantes: Miguel y Rob (los profes), Benjamin (danés) y María (una ingeniera simpatiquísima de Madrid, enamorada de Barcelona).

Tres grupos: Kasabian, The Killers y Smashing Pumpkins. La verdad es que fue un buen concierto. Disfruté más en el de Smashing, estábamos mejor situados, y el sonido era notablemente mejor. Rob, el profe, que es casi como un marine, evitó que en el clímax de las canciones la multitud me aplastara. Se lo debo agradecer.

Al final salimos pasadas las dos, y el reto fue conseguir un taxi. Doy fe que es tremendamente complicado. Finalmente a las 3 menos cuarto conseguimos uno habiendo caminado bastante. Llegamos al hotel pasadas las 3.

Duro, teniendo en cuenta que a las 7 sonaba el despertador. Pero ha merecido la pena.

Crónica de Madrid: Día 1.

June 11th, 2007 - No Responses

El día ha empezado temprano.

Antes de las 7 ya cogía un taxi hacia Pozuelo. En mi habitual costumbre de charlar con el taxista, he tenido un agradable viaje de unos 20 minutos, con poco tráfico. He vuelto a comprobar que los taxistas madrileños tienen un estilo peculiar y común de conducción que transmite poco menos que inseguridad. Dudo si bautizarlo como pericia o temeridad.

El hotel (AC de 4 estrellas) es un edificio serio pero muy confortable de dos plantas situado en el mismo polígono que las oficinas de Microsoft, en el recinto llamado La Finca. Mi habitación está situada al final de la segunda planta, y tiene todos los lujos necesarios para asegurar una cómoda estancia.

Ante el duro día que me esperaba, he deshecho las maletas y he bajado a desayunar a la misma cafetería del hotel. Ni qué decir tiene que el bufet estaba a la altura de la categoría. Debido a la temprana hora he sido la única comensal, y debo confesar que la insistente observación del único camarero ha conseguido inquietarme.

Llego antes de lo previsto a las oficinas donde se imparte el curso. Los dos profesores (Rob, de Seattle y Miguel, de Madrid) ya están allí. Me presento. Me caen bien al instante, así que preveo que será un curso agradable e interesante.

Aunque el horario ha sido intenso (de 8.30 a 18.30 con un par de pausas para desayunar y comer, en la que Rob ha guitarreado en el Guitar Hero de una de las varias xbox que hay en el vestíbulo), lo he sobrellevado con bastante aplomo hasta el final. Después de la autoformación a la que estamos acostumbrados los informáticos, se agradece que alguien te explique las cosas con claridad y vale la pena aprovechar. Así como vale la pena aprovechar la oportunidad de ir con Rob y Miguel al concierto de Smashing Pumpkins, que actuan el festival Pepe World de Madrid mañana martes.

Después de clase, un buen capuccino en el Starbucks, con una grata compañía, me han dejado un buen sabor de boca, y no sólo ha sido el café. Más puntos positivos a mi visita.

Ya de vuelta en el hotel un poco de ejercicio: media horita de footing en el gimnasio. Me ha sentado de maravilla. Después de las llamadas telefónicas indispensables e imprescindibles (mis niñas, mis niños, mi mamá y mi jefe), me he puesto en modo de bajo consumo. Duchita, cena en la habitación y un rato de Internet y televisión.

Mañana, más.

Crónica de Madrid: Día 0.

June 10th, 2007 - No Responses

Hoy empieza mi aventura madrileña.

Por varios motivos, decidí desplazarme hasta Madrid en tren, así que mientras escribo estas líneas me voy acercando a la capital, y a mi derecha pasa acelerado el seco paisaje de las tierras de Tarragona.

En esta primera hora transcurrida desde mi partida, aunque sin contratiempos, ya he detectado mi mismo error de siempre. Algo que inevitablemente hago mal en la programación de mis viajes, el exceso de equipaje. Debería seguir los consejos de mi tío – “Lleva el doble de dinero y la mitad de maletas”, pero frente a la maleta soy incapaz de diferenciar lo adecuado de lo que no lo es, y acabo sobre saturada de bártulos dudosamente necesarios. Por suerte me encuentro en forma y subir la maleta hasta su repisa no ha supuesto mayor esfuerzo que un buen impulso.

El tren es directo a Madrid. Mi compañero de viaje resulta ser un alto mocetón sueco, agradable pero poco hablador así que en mi trayecto decido dormitar, leer y mirar el paisaje. Los días alargan ya así que cuando llegamos a la capital todavía hay mucha luz.

El hostal es un lugar cómodo y limpio, sin lujos, muy cercano a la estación de tren, al cual llegué a pie por la calle Atocha. Me gusta ya reconocer partes de la ciudad (paso por el Museo Reina Sofía en mi camino). Me instalo y poco tiempo de más.

Mañana será un duro día.

100.000 veces al día.

June 10th, 2007 - No Responses

Cada día, 100.000 veces. Una vez inexorablemente seguida de otra, en iguales intervalos de tiempo. Imparable cada golpe. La mayoría idénticos, pero afortunadamente algunos diferentes.

El corazón te late 100.000 veces al día, todos los días de tu vida, hasta el último instante en que mueres. Cada latido es idéntico al anterior, y te pasan desapercibidos.

Sólo tomo constancia si ese ritmo constante se acelera. Cuando te encuentro en cualquier parte, sin haberte esperado, si me rozas y me provocas, si te beso cerrando los ojos, y todavía hoy me parece que cada beso es el primero, si me susurras, si huelo tu cuerpo, y oigo tu voz, y escucho tu alma, si me dices que me quieres.

Late más fuerte, más deprisa, más veces por minuto, y todo a mi alrededor me parece que va más rápido, se acelera el ritmo, se multiplica el ciclo.

Cuando eso me pasa, soy capaz de medir cuánto me importas.

De tapas.

June 9th, 2007 - No Responses

Vino tinto Ayer tuve la suerte de disfrutar de una gran noche de vino y tapeo por el Born.

Descubrí gratamente que, aunque sin poder compararse a la tradición de muchas regiones españolas, Barcelona te ofrece también la posibilidad de disfrutar de este conocido ritual gastronómico. A un precio más elevado, eso sí, pero bien pagado.

Quesito, jamón, secallona, croquetas, y montaditos varios. Tres o cuatro tipos de vinos – todos tintos – a través de varios locales del Born.  Confieso que nos costó elegir entre una lista de más de 400 que ofrecen en La Vinya del Senyor, un must para los amantes del vino.

Ambientazo, gente joven, gente guapa, gente sana, las calles llenas. Mucho ruido. El vino y nuestra compañía generó calores, emociones y muchas risas.

Confío en que repetiremos pronto.

Huevos debatidos.

June 7th, 2007 - No Responses

Huevos.

Darles vueltas, menear, remover, un poco de sal, agitar, repetir, vuelta a empezar, vuelta al principio, vuelta a lo mismo.

Y seguir sin entender nada.

Camino de Madrid.

June 6th, 2007 - No Responses

La semana que viene estaré en Madrid recibiendo un curso de BizTalk en las oficinas de Microsoft.

Me pasaré 5 días compartiendo aula con unos cuantos frikis (entre los que me incluyo). Sola, en una ciudad que me encanta y de la que guardo agridulces recuerdos de mi última visita.

Dado que básicamente me he dedicado al turismo en mis visitas a la capital, esta vez he decidido potenciar dos vertientes: el shopping y el copeo.

Para lo primero no me hace falta acompañante, así que ya me agenciaré unas buenas guías y la Master Card. Y para lo segundo he empezado a solicitar contactos. Los primeros sondeos han dado como resultado algo que parece interesante.

Os mantendré informados.

Nueva inquilina (o Made in Taiwan)

June 4th, 2007 - One Response

Después de más tiempo del que me hubiera gustado, tenemos nueva inquilina. Aunque no la conozco personalmente, hemos mantenido unas cuantas conversaciones telefónicas y me gustado. Parece inteligente, es educada y comunicativa, y espero poder conversar con ella próximamente. Me gusta conocer a la gente que ocupa mi piso. Por ahora lo poco que sé es que es de Taiwan, su nombre en español es Rosa (imposible entender por teléfono su nombre original) y estará aquí varios meses, entre estudiando y trabajando. Se instala mañana.

Seguimos con lo oriental, ya que la hemos aceptado entre varias candidatas, después de una experiencia regular con un chico chino. Con ella tengo buenas expectativas, y ahora espero sinceramente que congenie con los dos estudiantes italianos.

Y ahora mi preocupación está en que probablemente la batalla por encontrar quien ocupe la habitación se repetirá en breve, ya que uno de los dos chicos italianos me ha avisado que es probable que deje el piso en julio. Ya tiemblo.