De repente.

January 26th, 2010 - No Responses

De repente le miro y me parece una persona extraña, ajena.

Veo su cara, esa que tantas veces me hizo suspirar, y se me aparece ahora borrosa. Los recuerdos se han esfumado y se limitan a lo que estoy viendo en este momento.

Me habla, y es como si estuviera al fondo de la sala, aunque está delante de mí, compartiendo la tarde y un café. No sé cuanto rato llevamos así.

Oigo pero no logro escuchar. Está lejos, muy lejos.

Aunque quien se ha ido, he sido yo.

Los restos de la última noche.

November 10th, 2009 - One Response

Abrió la bolsa. Husmeó la camiseta de tela fina, muy arrugada. Hundió en ella la cara, impregnándose de la amalgama de olores.

En esa ropa se empezaron a mezclar irremediablemente los fluidos de la última noche juntos, con las lágrimas que provoca el enésimo definitivo adiós y los restos del maquillaje, contaminándolo todo.

Igual que se fundían en la tela la ilusión y la esperanza, falsas, con el rechazo y el dolor, más verdaderos y amargos que nunca, pero insólitamente purificándolo todo.

Le pareció casi pervertido sentirse aliviada con la sacudida de sensaciones.

Y era la misma historia de siempre: ni amor, ni desamor, ni todo lo contrario. Una ensalada de sentimientos postizos e intermitentes, intentos de ser feliz, y la eterna promesa de que ésta es la última vez. Esta vez sí.

Quizá lavará la camiseta y el agua se llevará con ella los sentimientos y los fluidos, tuberías abajo, kilómetros lejos, hasta el mar.

O quizá, sólo consiga diluirlos.

Un, dos, tres.

November 8th, 2009 - No Responses

Una noche de noviembre me enganché al ritmo de sus caderas, bañadas por sangre cubana y unas cuantas cervezas.

Un, dos, tres. Vuelta. Sus manos en mi cintura. La pista de baile.

Un, dos, tres. Vuelta. Y sus manos por todo mi cuerpo. La habitación del hotel.

Extraños.

October 16th, 2009 - No Responses

Seco mis lágrimas con servilletas de bar.

Son ásperas. Aunque ni el más suave de los pañuelos sería mejor.

Es raro llorar delante de extraños: te miran. Curiosos, extrañados, todos incómodos. Fugaces miradas ajenas que quieren preguntar - “¿Qué te pasa?”, pero sólo lo hacen en silencio.

Para ellos un gesto accidental.

Para mí anónimamente aliviador.

Y qué pensaría él.

September 24th, 2009 - One Response

papa

Me pregunto qué pensaría, 6 años después, de la crisis.

Y de Obama y de Sarkozy, y de la Merkel y de Hugo Chávez.

Y del Estatut, y del tripartit, y de tener un President charnego.

Y del cambio climático y del colisionador de hidrones hadrones.

Qué pensaría él del triplete del Barça, y de la Eurocopa de España, y del record mundial de 100 metros.

Y qué opinaría del AVE, y de la Torre Agbar, y de los vuelos Low Cost.

Y de la gripe A.

Y de la Play, la DS, la Xbox y la Wii.

Si le gustarían, entre otras cosas, el Célica de mi hermano, las reformas que ha hecho mi madre, la mascota de mi hermana, y mi piso nuevo.

Y si comentaría en mi blog.

Sorprendida.

September 19th, 2009 - No Responses
Surprise, Henry Rosseau

"Surprise!", Henry Rosseau

Este cuadro de la National Gallery me cautivó, representa cómo me sentí al llegar a Londres: como una tigresa sorprendida por la tormenta en la jungla.

África, Europa.

September 16th, 2009 - No Responses

En mi penúltima maleta puse el anti mosquitos y las botas de montaña. África. En la última mi colonia preferida y los tacones. Europa.

Mi penúltimo viaje me llevó a un país caluroso y apasionado pero lento. Hoy me encuentro en un lugar húmedo y comedido pero de ritmo frenético.

En mi anterior destino yo era exótica. Aquí paso desapercibida en los vagones de metro con gente de 10 razas distintas.

En África me quisieron por mi dinero, mon amie. Aquí, my friend, me cunde más ser inteligente.

Marruecos tiene una cultura sorprendente e inquietante, pero Londres las tiene todas.

Supera eso.

Lapsus (II)

September 13th, 2009 - No Responses

Tengo recuerdos de un lugar en el que nunca he estado.

Añoro momentos que no he vivido y emociones que no he sentido.

Busco palabras que no existen.

Sigo unas huellas a ninguna parte.

No sé volver.

Ahora pienso que nunca estuve ahí.

Pero quizá sólo lo he olvidado.

Lapsus (I)

September 2nd, 2009 - No Responses

Necesito un lapsus de tiempo.
Dejar de ser yo, ser otra,
ser otras, ser otros, ser tú.
Y saltarme este momento.

Convertir este ahora en otro ahora.
Y cambiar este día y esta hora,
Y este minuto, y este segundo,
Y acelerar el proceso.

Dividir los instantes.
Multiplicar los lugares.

Y entender.

Y olvidar.

Me han retado.

August 30th, 2009 - No Responses

Me han retado.

Era una niña, calculo de unos 6 años, en bici. Iba con su padre.

Yo iba corriendo, y se me ha puesto al lado. Me ha mirado, desafiante, pero divertida y las dos nos hemos entendido: “¿Una carrera”?, decían nuestras miradas.

Sonrio, acepto el reto, aunque sin intención de apretar. Al llegar al semáforo ha dicho “¡He ganado!”, mientras su padre ponía en duda la legitimidad del triunfo.

Unos metros más adelante, nos volvemos a encontrar. Esta vez la miro, y soy yo quien la reta. “¡Venga!”, le digo, y aprieto el paso. Se queda rezagada, protestando, oigo las risas de su padre que la anima a alcanzarme.

Me ha gustado comprobar la competitividad de una niña, pero no podía dejarme ganar.

En ese momento, yo también he sido niña.

Essaouira dia 3.

August 10th, 2009 - No Responses

Essaouira, dia 3.

Jamas pense decir esto pero: en Marruecos tambien hace frio.

Hoy hemos conocido el Lloret de Marruecos: un lugar de windsurfistas a pie de costa, con tenderetes de souvenirs y temperaturas entre 15 y 28 grados que nos han sorprendido en vestido de verano y alpargatas.

Interesante a su manera, aunque reconozco el reparo que he tenido en ponerme en bikini en una playa en la que la gente se banya vestida.

En el camino hacia aqui destaca: las carreteras marroquies y cruzarnos con un accidente en el que han muerto 4 personas. A partir de ese momento los adelantamientos a burros me parecieron todos peligrosos.

En general, Marruecos es facil. Lo mas dificil del dia: conseguir no perdernos en la Medina y escribir esto en un teclado arabe (sobre todo la contrasenya).

Marrakech día 2.

August 8th, 2009 - No Responses

El comercio en Marrakech es el arte de la conquista.

Pasear por el zoco es exponerse constantemente a que los miles de comerciantes despleguen sus artes. Quieren que escojas su negocio y compres en su tienda. Guapa, jolie, mesien.

Pero si no atiendes a sus llamadas desesperadas, también tienen su muestrario. Puta, vieja, loca.

En las negociaciones hemos conseguido:
- Collares. Precio inicial: 60 dirhams. Precio final: 40 dirhams.
- Pañuelos. Precio inicial: 100 dirhams. Precio final: 45 dirhams.
- Cenicero. Precio inicial: 90 dirhams. Precio final: 50 dirhams.
- Anillo. Precio inicial: 500 dirhams. Precio final: 200 dirhams.
- Bolsos. Precio inicial: 120 dirhams. Precio final: 50 dirhams.

Por los buenos resultados nos han llegado a decir que eramos como bereberes catalanas. Todo un cumplido viniendo de ellos.

Marrakech día 1.

August 8th, 2009 - No Responses

Después del impacto inicial, Marrakech es fácil de digerir.

Sólo hace falta la justa mezcla de tolerancia, interés y saberse perder. Además de uen humor y unos pocos dirhams en el bolsillo. Ah, y algunas frases amables en su dialecto.

Marrakech es ver familias de 4 personas en una moto, pintadas de BARÇA en las paredes, el olor a caca de burro, el regateo en todas y cada una de las paradas del zoco, 53º en el termómetro, motociclistas transportando varias docenas de huevos o una barra de hielo, la piscina con pétalos del Riad, las llamadas escandalosas a la oración, el caos del tráfico sin semáforos y sin accidentes, mujeres tapadas hasta las cejas, el espectáculo de la plaza de Djemma’fna que cambia hora a hora, la puesta de sol en la medina y más cosas que ahora no recuerdo pero que no quiero olvidar.

Y aun no hace 24 horas que salimos de Barcelona.

Se me agranda el corazón.

June 24th, 2009 - 4 Responses

Me he iniciado en el mundo del running. Viene después de hacerlo en los patines, y en la bicicleta, pero para esto la única herramienta son mis piernas. Y mi corazón.

Corte transversal del corazón

Dicen que en los entrenamientos, debido a la mayor demanda de oxígeno, la eficacia cardiovascular aumenta, y se agranda el corazón.

Simultáneamente, pero no casualmente, este comienzo ha coincidido con un cambio personal en mi vida que, debido a la mayor demanda de sentimientos, también me está agrandando el corazón.

El penya-segat

June 4th, 2009 - No Responses

Seguimos recuperando textos antiguos, en este caso Febrero 2000

En Marcel va mirar penya-segat avall, i, avaluant mentalment la distància que el separava del terra, va experimentar tota la soledat i tota la tristesa de l’últim any concentrades en una punxada intensa i terrible al cor. Li va fer mal fins al punt on mai no havia ni tan sols intuït que pot arribar el dolor.

No era la primera vegada que visitava l’escenari des de la mort de la Clara, però estava convençut de què seria l’última. La visió se li va pertorbar uns instants, i el sentit de l’equilibri li flaquejà. De sobte, aquelles imatges que tants altres cops havia recordat, se li van mostrar, més clares i precises que mai. Va esbandir el cap enèrgicament, com volent lliurar–se d’aquell suplici. Però quasi no tenia forces i es deixà emportar pels records.

Tornaven a ser allà, el Marcel i la Clara, en aquell mateix penya-segat. La Clara tenia el Diari de Girona d’uns quants dies enrera a la seva mà esquerra, i amb la dreta s’apartava de la cara els cabells rebels que el vent li removia. L’escenari marítim que tenien als seus peus lluïa amb el mateix esplendor des de feia segles. Amb la mirada perduda a l’horitzó, pensava en la notícia del diari. Aquella nit, faria tres–cents anys que una jove parella d’enamorats havia decidit posar fi a la seva dolorosa existència llençant–se al buit des d’aquell mateix penya–segat on ara es trobaven ells… La Clara va pensar que l’escenari era l’ideal per morir i acomiadar–se del món i de la societat que no els havien permès dur a terme el seu amor. La història es repetia, s’havia de repetir. Estava tan absent en els seus pensaments que es va sobtar quan va notar la mà freda del Marcel sobre el seu braç. “Has vist?” li va dir ella. “Avui també és lluna plena, com fa tres segles”. El Marcel la va mirar i van abraçar–se llargament sense dir res. Tots dos ploraven. Ploraven per tot el temps que havien perdut sense poder estar junts, per les imposicions de les famílies que no els havien comprés. Però també ploraven per tot allò que guanyarien a partir d’aquell moment, l’oportunitat d’estar junts, per l’eternitat, encara que fos en la mort. S’estimaven, i no podien entendre les seves vides separades, no la volien per res, la vida, si no la podien compartir.

Es van besar tendrament per últim cop i es van agafar de la mà, al límit del precipici, just en el lloc on pots sentir com la mort comença a transpirar pels teus porus. On et tremola el cos de manera que el teu ésser deixa de ser teu i comença a pertànyer a l’altre món. La brisa del mar els gelava la cara i els paralitzava l’expressió: un estrany gest a mig camí entre un somriure i un guiny de terror. Es van mirar i la Clara molt fluixet va comptar tres i va fer un bot per avançar el seu viatge fins a l’altre extrem de la vida, i tal com queia, el Marcel li va estirar la mà, de manera que el cos de la Clara va seguir el curs natural fins estrellar–se al capdavall del penya-segat ofegant el seu crit en les onades. El Marcel va restar a dalt, agenollat amb la mà encara aixecada sobre el mar, sense reaccionar, veient el cos de la dona que s’estimava inert a molta més distància d’ell del que li semblava.

De tot allò feia justament un any. De sobte va començar a tremolar, potser de fred, potser de por. Volia acabar d’una vegada per totes amb aquell malson. Volia guarir la seva traïció i la seva vergonya. Va encarar–se al precipici i va observar el panorama que ja coneixia. Va escrutar detingudament tot el territori i va tancar els ulls. Va esperar que el cor li donés l’empenta final.

Però el seu cor no ho va fer mai. Va girar cua per tornar cap a casa. “Tant se val. Ella no ho sabrà mai, i jo viuré per tots dos per recordar aquest amor que encara s’ensuma. De fet, avui ni tan sols és lluna plena”.

Del Madrid, no.

June 2nd, 2009 - No Responses

En la playa, un hombre sujeta afectuoso pero firme a su hijo por los hombros.

El padre está sentado, el niño de pie. Los dos a la misma altura. Se miran fijamente.

- Del Madrid no pots ser. Del Madrid, no. Ho entens? Això, treu-t’ho del cap!

El niño no dice nada, pero se queda cabizbajo.

El que seguro que no lo entiende, es su padre.


Las horas pequeñas.

June 2nd, 2009 - One Response

Nota de la autora: Este es un texto antiguo. Según la fecha de la Firma, tiene casi 11 años. La noche de insomnio me lo ha hecho recordar. El dibujo es de Javi Agenjo.

Las horas pequeñas.

Las horas pequeñas.

Me he dado cuenta de que por las noches, antes de encontrar el sueño, vuelvo a pensar. Esto no debería ser ningún descubrimiento, porque es mucha la gente que analiza ideas, piensa nuevos proyectos o decide como manejar el mundo en las horas pequeñas –la una, las dos, las tres de la mañana –. Pero es algo que me ha sorprendido porque he pasado una época en que me ha dado miedo encontrarme conmigo y hablar profundamente con eso que llaman conciencia, que es nuestro Pepito Grillo particular. Y he tenido pereza de hablarme, de pensar, para no hacerme preguntas de esas que no tienen más respuesta que la que uno le quiera dar. Ahora, que lo he pasado, veo que me he situado en la indiferencia, y que he querido contemplar mi vida como una espectadora impasible, cuando en realidad he sido la protagonista. No sé por qué he vuelto a pensar. Quizá el insomnio que me produce el exceso de café tiene parte de la culpa… El caso es que la noche es un tiempo precioso, de tranquilidad, sosiego y paz, que si no utilizo para dormir, debo utilizar para pensar en mí, porque al fin y al cabo, yo tengo el papel principal de mi vida.

En la oscuridad de la noche me es ahora imposible dejar la mente en blanco, como he hecho durante tanto tiempo. Ahora siento la necesidad de pensar en lo que veo, en lo que vivo, en lo que escucho, en lo que leo. Pero sobre todo en lo que pienso, en lo que digo y en lo que hago. Y me horroriza darme cuenta que no siempre concuerdan esas tres acciones, que es lo que, positivamente, busco en estas horas tranquilas: ver mi vida desde la sinceridad de mí misma, desde mi punto de vista, que es, seguro, el que mejor refleja mi interior.

Todo esto en la noche. ¿Y por qué no en el día? ¿Por qué no ponerse a pensar a horas más decentes? No puedo. Sé que en cuanto empiece encontraré, como un salvavidas, algo dónde agarrarme, una persona, un libro, una pantalla de ordenador, un teléfono… Alguna vez me he planteado porqué me gustan tantas cosas, y acabo pensando que a lo mejor es que nada acaba de llenarme. Y es que hay dos clases de aficiones: Aquellas que te buscas cuando tienes tiempo y esas en los que buscas el tiempo de dónde sea para poder realizarlos. ¿Ves? Esto no se me hubiera ocurrido a media mañana o a la hora de la comida. No es que haya dudado un solo instante de lo beneficioso de estas sesiones “Encuéntrate contigo mismo”, pero, tengo los pies en el suelo, y me cuesta creer que en un rato de concentración puedas encontrar la felicidad. Creo más bien, y esto no echa por los suelos lo que he dicho hasta ahora, que es a lo largo del día, cuanto te relacionas con los demás, que encuentras en algún gesto, alguna palabra, alguna acción, pequeños retazos de felicidad. Si sabes prestar atención, la práctica te ayudará a saborear todos y cada uno de los pedacitos, y no podrás más que utilizar las horas pequeñas, para revivirlos con una sonrisa en los labios.

Magda Teruel

Noche del 8 al 9 de junio de 1998

1:30 h de la mañana.

Capitán abuelo.

May 5th, 2009 - No Responses

Camino por el centro de Barcelona, lugar sin duda de congregación de personajes singulares, muchas veces simpáticos y siempre particulares.

Se me cruza por Portal del Ángel un señor mayor, de pelo muy canoso, y barba espesa. Camina alegre y decidido aunque no parece llevar rumbo fijo. Lleva una gorra de marinero y una chaqueta que casi diría de almirante.

Va canturreando, animado y divertido. Unos jóvenes al pasar por su lado le aclaman:

- ¡Abuelooooo! - Gritan, divertidos.

Él se gira, ufano, y les dice muy serio, acompañando el gesto con un dedo amonestador que adivino forma parte del papel:

- ¡Capitán abuelo!

Y a todos nos arranca una sonrisa.

Lo que necesito.

April 15th, 2009 - One Response

Ya estoy mirando materiales y buscando ideas para la futura (pero próxima) reforma de mi piso.

Hoy, mirando suelos y navegando por la página de Quick Step, he visto esta fotografía y es justo lo que necesito:

Quick step roble gris.

  1. Un parqué oscuro pero alegre y moderno.
  2. Una estancia muy luminosa.
  3. Un rincón con música y muchos libros.
  4. Un puff en el que dejarme caer y relajarme.
  5. Un chico con un buen trasero.

Creo que en la página sólo puedes encargar el parqué. De momento.

La fotocopiadora y los seis baños.

April 15th, 2009 - One Response

Hoy, usando la máquina multifuncional que tenemos el despacho de casa (fotocopiadora, escáner e impresora) he recordado cuánto me llamó la atención, siendo yo pequeña, ir a casa de mis tíos y encontrar que mi prima tenía una fotocopiadora en su habitación.

Sí, era una fotocopiadora pequeña, tamaño A4, pero era una fotocopiadora. Algo que tecnológicamente veía sofisticado, y por su carácter, lo encontré exclusivo y también caprichoso.

Es cierto que mis tíos, a parte de la fotocopiadora de mi prima, tenían una casa con seis baños, y entre otros vehículos, un Jaguar aparcado en el garaje.

Pero a mí me impresionó la fotocopiadora.

Hoy me he dado cuenta que la tecnología ha evolucionado lo suficiente como para que yo tenga mi propia fotocopiadora en casa, pero de los seis baños y el Jaguar, en mi casa ni rastro.