Se me agranda el corazón.

June 24th, 2009 - 4 Responses

Me he iniciado en el mundo del running. Viene después de hacerlo en los patines, y en la bicicleta, pero para esto la única herramienta son mis piernas. Y mi corazón.

Corte transversal del corazón

Mis zapatillas

Dicen que en los entrenamientos, debido a la mayor demanda de oxígeno, la eficacia cardiovascular aumenta, y se agranda el corazón.

Simultáneamente, pero no casualmente, este comienzo ha coincidido con un cambio personal en mi vida que, debido a la mayor demanda de sentimientos, también me está agrandando el corazón.

El penya-segat

June 4th, 2009 - No Responses

Seguimos recuperando textos antiguos, en este caso Febrero 2000

En Marcel va mirar penya-segat avall, i, avaluant mentalment la distància que el separava del terra, va experimentar tota la soledat i tota la tristesa de l’últim any concentrades en una punxada intensa i terrible al cor. Li va fer mal fins al punt on mai no havia ni tan sols intuït que pot arribar el dolor.

No era la primera vegada que visitava l’escenari des de la mort de la Clara, però estava convençut de què seria l’última. La visió se li va pertorbar uns instants, i el sentit de l’equilibri li flaquejà. De sobte, aquelles imatges que tants altres cops havia recordat, se li van mostrar, més clares i precises que mai. Va esbandir el cap enèrgicament, com volent lliurar–se d’aquell suplici. Però quasi no tenia forces i es deixà emportar pels records.

Tornaven a ser allà, el Marcel i la Clara, en aquell mateix penya-segat. La Clara tenia el Diari de Girona d’uns quants dies enrera a la seva mà esquerra, i amb la dreta s’apartava de la cara els cabells rebels que el vent li removia. L’escenari marítim que tenien als seus peus lluïa amb el mateix esplendor des de feia segles. Amb la mirada perduda a l’horitzó, pensava en la notícia del diari. Aquella nit, faria tres–cents anys que una jove parella d’enamorats havia decidit posar fi a la seva dolorosa existència llençant–se al buit des d’aquell mateix penya–segat on ara es trobaven ells… La Clara va pensar que l’escenari era l’ideal per morir i acomiadar–se del món i de la societat que no els havien permès dur a terme el seu amor. La història es repetia, s’havia de repetir. Estava tan absent en els seus pensaments que es va sobtar quan va notar la mà freda del Marcel sobre el seu braç. “Has vist?” li va dir ella. “Avui també és lluna plena, com fa tres segles”. El Marcel la va mirar i van abraçar–se llargament sense dir res. Tots dos ploraven. Ploraven per tot el temps que havien perdut sense poder estar junts, per les imposicions de les famílies que no els havien comprés. Però també ploraven per tot allò que guanyarien a partir d’aquell moment, l’oportunitat d’estar junts, per l’eternitat, encara que fos en la mort. S’estimaven, i no podien entendre les seves vides separades, no la volien per res, la vida, si no la podien compartir.

Es van besar tendrament per últim cop i es van agafar de la mà, al límit del precipici, just en el lloc on pots sentir com la mort comença a transpirar pels teus porus. On et tremola el cos de manera que el teu ésser deixa de ser teu i comença a pertànyer a l’altre món. La brisa del mar els gelava la cara i els paralitzava l’expressió: un estrany gest a mig camí entre un somriure i un guiny de terror. Es van mirar i la Clara molt fluixet va comptar tres i va fer un bot per avançar el seu viatge fins a l’altre extrem de la vida, i tal com queia, el Marcel li va estirar la mà, de manera que el cos de la Clara va seguir el curs natural fins estrellar–se al capdavall del penya-segat ofegant el seu crit en les onades. El Marcel va restar a dalt, agenollat amb la mà encara aixecada sobre el mar, sense reaccionar, veient el cos de la dona que s’estimava inert a molta més distància d’ell del que li semblava.

De tot allò feia justament un any. De sobte va començar a tremolar, potser de fred, potser de por. Volia acabar d’una vegada per totes amb aquell malson. Volia guarir la seva traïció i la seva vergonya. Va encarar–se al precipici i va observar el panorama que ja coneixia. Va escrutar detingudament tot el territori i va tancar els ulls. Va esperar que el cor li donés l’empenta final.

Però el seu cor no ho va fer mai. Va girar cua per tornar cap a casa. “Tant se val. Ella no ho sabrà mai, i jo viuré per tots dos per recordar aquest amor que encara s’ensuma. De fet, avui ni tan sols és lluna plena”.

Del Madrid, no.

June 2nd, 2009 - No Responses

En la playa, un hombre sujeta afectuoso pero firme a su hijo por los hombros.

El padre está sentado, el niño de pie. Los dos a la misma altura. Se miran fijamente.

- Del Madrid no pots ser. Del Madrid, no. Ho entens? Això, treu-t’ho del cap!

El niño no dice nada, pero se queda cabizbajo.

El que seguro que no lo entiende, es su padre.


Las horas pequeñas.

June 2nd, 2009 - One Response

Nota de la autora: Este es un texto antiguo. Según la fecha de la Firma, tiene casi 11 años. La noche de insomnio me lo ha hecho recordar. El dibujo es de Javi Agenjo.

Las horas pequeñas.

Las horas pequeñas.

Me he dado cuenta de que por las noches, antes de encontrar el sueño, vuelvo a pensar. Esto no debería ser ningún descubrimiento, porque es mucha la gente que analiza ideas, piensa nuevos proyectos o decide como manejar el mundo en las horas pequeñas –la una, las dos, las tres de la mañana –. Pero es algo que me ha sorprendido porque he pasado una época en que me ha dado miedo encontrarme conmigo y hablar profundamente con eso que llaman conciencia, que es nuestro Pepito Grillo particular. Y he tenido pereza de hablarme, de pensar, para no hacerme preguntas de esas que no tienen más respuesta que la que uno le quiera dar. Ahora, que lo he pasado, veo que me he situado en la indiferencia, y que he querido contemplar mi vida como una espectadora impasible, cuando en realidad he sido la protagonista. No sé por qué he vuelto a pensar. Quizá el insomnio que me produce el exceso de café tiene parte de la culpa… El caso es que la noche es un tiempo precioso, de tranquilidad, sosiego y paz, que si no utilizo para dormir, debo utilizar para pensar en mí, porque al fin y al cabo, yo tengo el papel principal de mi vida.

En la oscuridad de la noche me es ahora imposible dejar la mente en blanco, como he hecho durante tanto tiempo. Ahora siento la necesidad de pensar en lo que veo, en lo que vivo, en lo que escucho, en lo que leo. Pero sobre todo en lo que pienso, en lo que digo y en lo que hago. Y me horroriza darme cuenta que no siempre concuerdan esas tres acciones, que es lo que, positivamente, busco en estas horas tranquilas: ver mi vida desde la sinceridad de mí misma, desde mi punto de vista, que es, seguro, el que mejor refleja mi interior.

Todo esto en la noche. ¿Y por qué no en el día? ¿Por qué no ponerse a pensar a horas más decentes? No puedo. Sé que en cuanto empiece encontraré, como un salvavidas, algo dónde agarrarme, una persona, un libro, una pantalla de ordenador, un teléfono… Alguna vez me he planteado porqué me gustan tantas cosas, y acabo pensando que a lo mejor es que nada acaba de llenarme. Y es que hay dos clases de aficiones: Aquellas que te buscas cuando tienes tiempo y esas en los que buscas el tiempo de dónde sea para poder realizarlos. ¿Ves? Esto no se me hubiera ocurrido a media mañana o a la hora de la comida. No es que haya dudado un solo instante de lo beneficioso de estas sesiones “Encuéntrate contigo mismo”, pero, tengo los pies en el suelo, y me cuesta creer que en un rato de concentración puedas encontrar la felicidad. Creo más bien, y esto no echa por los suelos lo que he dicho hasta ahora, que es a lo largo del día, cuanto te relacionas con los demás, que encuentras en algún gesto, alguna palabra, alguna acción, pequeños retazos de felicidad. Si sabes prestar atención, la práctica te ayudará a saborear todos y cada uno de los pedacitos, y no podrás más que utilizar las horas pequeñas, para revivirlos con una sonrisa en los labios.

Magda Teruel

Noche del 8 al 9 de junio de 1998

1:30 h de la mañana.

Capitán abuelo.

May 5th, 2009 - No Responses

Camino por el centro de Barcelona, lugar sin duda de congregación de personajes singulares, muchas veces simpáticos y siempre particulares.

Se me cruza por Portal del Ángel un señor mayor, de pelo muy canoso, y barba espesa. Camina alegre y decidido aunque no parece llevar rumbo fijo. Lleva una gorra de marinero y una chaqueta que casi diría de almirante.

Va canturreando, animado y divertido. Unos jóvenes al pasar por su lado le aclaman:

- ¡Abuelooooo! - Gritan, divertidos.

Él se gira, ufano, y les dice muy serio, acompañando el gesto con un dedo amonestador que adivino forma parte del papel:

- ¡Capitán abuelo!

Y a todos nos arranca una sonrisa.

Lo que necesito.

April 15th, 2009 - One Response

Ya estoy mirando materiales y buscando ideas para la futura (pero próxima) reforma de mi piso.

Hoy, mirando suelos y navegando por la página de Quick Step, he visto esta fotografía y es justo lo que necesito:

Quick step roble gris.

  1. Un parqué oscuro pero alegre y moderno.
  2. Una estancia muy luminosa.
  3. Un rincón con música y muchos libros.
  4. Un puff en el que dejarme caer y relajarme.
  5. Un chico con un buen trasero.

Creo que en la página sólo puedes encargar el parqué. De momento.

La fotocopiadora y los seis baños.

April 15th, 2009 - One Response

Hoy, usando la máquina multifuncional que tenemos el despacho de casa (fotocopiadora, escáner e impresora) he recordado cuánto me llamó la atención, siendo yo pequeña, ir a casa de mis tíos y encontrar que mi prima tenía una fotocopiadora en su habitación.

Sí, era una fotocopiadora pequeña, tamaño A4, pero era una fotocopiadora. Algo que tecnológicamente veía sofisticado, y por su carácter, lo encontré exclusivo y también caprichoso.

Es cierto que mis tíos, a parte de la fotocopiadora de mi prima, tenían una casa con seis baños, y entre otros vehículos, un Jaguar aparcado en el garaje.

Pero a mí me impresionó la fotocopiadora.

Hoy me he dado cuenta que la tecnología ha evolucionado lo suficiente como para que yo tenga mi propia fotocopiadora en casa, pero de los seis baños y el Jaguar, en mi casa ni rastro.

Crisis.

April 7th, 2009 - One Response

Hablan de crisis y es un recordatorio constante, por todas partes, en todos los rincones, todas las fuentes, todos los corrillos.

Crisis, crisis, crisis. Crisis -prematura- de los 30 es la que tengo yo, que durante 10 años mantuve el mismo peinado y en 6 meses me lo he cambiado 3 veces.

Y no paran de decirlo, crisis, crisis, crisis.

Sentimientos asíncronos.

April 6th, 2009 - No Responses

Esos que llegan cuando no lo esperas, y se van cuando deseabas que se quedaran, ajenos a las consecuencias.

Los que funcionan a destiempo, tarde y mal. Los que cuesta retenerlos y es difícil olvidarlos, y cualquier término en el medio no es una virtud.

Aquellos que ocasionan contratiempos y, a veces, una lágrima.

Cartas.

April 2nd, 2009 - No Responses

El otro día me llegó una carta. Sí, llegan varias a la semana a mi buzón: del banco o de publicidad, sin remitente y todas escritas en digital.

Esta era una carta dirigida a mí. La vi, le di la vuelta: tenía remitente.

Abrí el sobre, de pié, con la chaqueta todavía puesta. 4 hojas blancas de libreta pequeña, manuscritas en bolígrafo negro. Me di cuenta que hacía mucho que no leía escritos a mano, porque me costó. También por el contenido, denso y algo caótico, frases leídas dos, tres veces, para captar su sentido sin tener dudas.

Me pareció algo excepcional. Yo, que envío a diario mails personales, adoro el sistema porque me permite escribir y reescribir las frases una y otra vez hasta que dicen exactamente lo que quiero decir. La carta es franca, una traducción directa de la mente, se piensa algo y se plasma en el papel y le llega al destinatario. Bueno, o malo.

Aun no he contestado. Me gustaría hacerlo en el mismo medio pero antes tengo que saber qué decir. Bueno, o malo.

El campus virtual.

April 1st, 2009 - No Responses

Hoy paseé por el campus en el que viví algunos días de mi vida, hace 10 años.

Mientras caminaba entre los edificios, me ha parecido estar dentro de una realidad virtual. Como si los edificios configuraran un escenario 3D que hubiera dejado de estar allí todo ese tiempo, y se estuviera reconstruyendo a cada uno de mis pasos, estructurando cada pieza para volver a formar ante mis ojos lo que estaba guardado en mi mente.

Quizá, cuando me he dado la vuelta y me he alejado, ha vuelto a desaparecer cada esquina y cada rincón y cada fachada, y vuelva a ser un espacio vacío, hasta que vuelva. Quizá.

Manuela

April 1st, 2009 - 3,304 Responses

Manuela tiene nombre de telenovela y alma de tango.

O quizá sea al revés, pero así es su vida. A medio camino entre lo coherente y la locura. Entre lo irracional y lo bien visto. Entre la pasión y la comprensión. Entre la rabia y la compasión. Aunque no tengan nada que ver, al final una cosa lleva a la otra, cuando tratas de ser feliz.

El hospital.

December 2nd, 2008 - One Response

Hacía cinco largos años que no pisaba un hospital.

Tiempo en el que había podido olvidar el olor asépticamente rancio, el ruido metálido de las camillas circulando por los pasillos, los murmullos detrás de las cortinas, la indiferencia desesperante, el gota a gota, las sonrisas conciliadoras, las largas esperas y los nudos en la garganta.

Hoy lo he vuelto a recordar todo.

Romina.

November 29th, 2008 - No Responses

Romina es rubia de bote. Pero se le perdona porque es peluquera, tiene un estilazo y más corazón del que sus (calculo) 50 kilos pueden soportar.

Ignoro si por política de empresa o porque es más buena que el pan, trata a sus clientas como si fueran sus amigas. Te hace sentir bien en sus manos. La forma de hablarte, de acariciar tu pelo, de asentir a tus afirmaciones y apoyar tus quejas. Incluso veo como, comprensiva y cariñosa, besa en la mejilla a una clienta que parece no tener un buen día.

Es algo más que un servicio de peluquería. Es un servicio de amistad entendida de una forma distinta durante una hora y media. Entras regular y sales bien. Entras bien y sales exultante. Terapia.

Siendo tales los efectos, no hay precio que lo pague.

Volveré.

Caprichosa.

November 27th, 2008 - No Responses

- “Es que las chicas somos un poco caprichosas”.

redona.


 El dependiente me mira y asiente, condescendiente.

Cosas bonitas que me han dicho esta semana.

November 25th, 2008 - One Response

- “Eres la primera chica a la que invito.”
- “¿Esa no es tu profesora de ballet?” - un padre a una niña al pasar yo por delante
- “Tu vales mucho, nena.”
- “Besos en esos fabulosos labios.”
- “Te he reconocido por la sonrisa.”
- “Si no viene la Teruel me da pereza”.
- “Esa es mi Magda, pegando palos a los impertinentes.”
- “He leido este artículo y me he acordado de ti.”

Me han dicho algunas feas, pero esas no van aquí.

Cambiar.

November 23rd, 2008 - No Responses

Los cambios son difíciles. Los impuestos y los escogidos.

 Es difícil adaptarse a una nueva situación, a incógnitas, al desasosiego, a la inseguridad. Tenemos miedo a tener miedo.

Así que tomamos la vía rápida: acomodarnos. Es tan sencillo… Tanto que incluso aceptamos la infelicidad, con tal de no aventurarnos a cambiar.

Equivocate, o acierta, pero decide. Cambia. Y atrévete a ser feliz.

Suerte.

Ventajas de ser informático/a.

November 3rd, 2008 - 2 Responses

Probablemente pocas, pero que te hagan un 10% de descuento en una tienda por ayudar a la dependienta a imprimir unos billetes de tren, es una de ellas.

Lapsus.

July 13th, 2008 - No Responses

Hoy me puse el anticelulítico en la cara, y el antiojeras en las orejas.

La crema reafirmante en el pelo, y el reparador labial en las pestañas.

En las piernas, el fortificador de uñas, y en los sobacos la laca.

El antiarrugas, en los pies.

Y me lavé los dientes con la loción anticaspa.

Con tantos tubos, tarros, botes, recipientes, y envoltorios que hay en mi tocador, era de esperar que cualquier día me confundiera.

Així sóc jo.

June 25th, 2008 - No Responses

Avui pensava dir-te moltes coses, algunes sense pensar però no totes les que penso. I mai a l’atzar.

De fet de tant donar voltes, t’hagués dit les coses que en realitat, no penso.

I al final no he dit res.